domingo, 3 de septiembre de 2006

Chocolate con churros.

Hay cosas que no nos gustan, pero todas tienen matices de excepción. No me gustan los domingos, son como una nochevieja chiquitita y se me arrugan las mejillas y también los hoyuelos, el alma se apachurra un poco como una pasa y los grifillos de los ojos se ablandan y aumenta el gasto de pañuelos de papel, sobretodo en compañía. Y nunca sabré por qué, pero pasa.
También es cierto que tiene sus ratos positivos, como desayunar en familia un rico chocolate con churros, leer la prensa con música de Buika - la descubrió mi señor padre y nos chifla - y vaguear sin que importe demasiado "porque es, precisamente, domingo".
El pijama se guarda antes del mediodía, por aquello de que queda feo. Y si viene la yaya a comer, hay propina, discusiones sobre el bajo roto de mis pantalones, pasteles de toffee con crema - aunque ya se cuidan mucho de traerlos, por aquello del colesterol - y sobremesa intergeneracional que dura hasta las mil: hoy, por ejemplo, ha tocado sacar cajones de fotos para explicar mil historias, una por una. Sin saltarse ninguna, claro.
Pero la tarde se hace larga. Y el vacío se palpa cuando la casa se queda vacía y lo único que apetece es leer hasta terminarse el libro o repasar unayotravez el examen del miércoles. Todo esto, hasta que aparece el tate con maletas ya de vuelta y los pas terminan su largo paseo para airear las tonterías y quizá para disfrutarse "como cuando eran novios" - que dicen ellos - , por aquella tranquilidad de no tener que estar a las diez en casa "y ni un minuto más"... Qué tiernos, ellos.
¿Y vosotros? ¿Habéis disfrutado de vuestro domingo?
(¡din, don...!). Uy, os dejo que llaman a la puerta: mis reyes magos.
Duenda.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Los domingos son días especiales, un poco raritos eso sí, y también cierto que la melancolía hace buenas migas con ellos... pero aunque a mi no me gusten mucho, también les veo algun encanto.

Mi domingo maravilloso, ensayar hasta las mil y llegar a casa agotada pero con la sensación de absoluto placer en el cuerpo, nada mejor.

ahora podría decir mil cosas de los domingos, pero para eso ya estas tu que lo haces mucho mejor.

un beso duendecilla, gracias por pasarte y dejar tus pasitos a la vista de todos.

se te quiere