domingo, 9 de enero de 2011

¡Motivación, oiga!

Dice la Señora Rae en la tercera de sus acepciones, que Motivación es el "ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia". Silvi me la ilustra a primera hora de la mañana con Irisz Agocs, bonita manera de empezar el día.


d.

martes, 4 de enero de 2011

Que por qué escribo.

Porque es fantástico dedicarse a algo que uno sabe hacer bien, dice Ken Follet. Para entender, para amar, para que te amen, para saber, por miedo, para sobrevivir, porque no todo el mundo sabe bailar tango, ni jugar bien al fútbol, por costumbre, para matar la costumbre, por vivir otras vidas y revivir las propias, dice John Banville. Escribo porque me encantan las palabras, escribo porque leo, dice John Boyne. Porque así me acuerdo de todas las personas a las que tanto he querido, dice Andrea Camilleri. No soy una escritora con método, se me caen muchas cosas de las manos, dice Luis Castro. Porque me gusta, dice Umberto Eco. La escritura es un impulso que no se define por sus resultados sino por su naturaleza necesaria, algo parecido al hambre o la sed, dice Almudena Grandes. Porque así puede que comprenda a razón por la que estoy tan enfadado con el mundo, dice Orhan Pamuk. No lo sé, dice Eduardo Mendoza. Por insatisfacción, dice Ricardo Menéndez Salmón. Se me amontonan las razones, dice Luis Muñoz. Porque es una forma de curiosidad y de ignorancia, dice Andrés Neuman. Es como enamorarse: uno no sabe cómo ha llegado ahí pero hay que intentarlo, dice Amélie Nothomb. No me queda otra, dice Samuel Beckett. Si lo supiese, no escribiría, dice Jorge Semprún. Porque es una manera de vivir, dice Mario Vargas Llosa. Escribir es como buscar algo entre las joyas, dice Juan Eduardo Zúñiga.

Pues eso.
d.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Nostalgias bobaliconas.

Cada verano durante las vacaciones de playa, un libro de Gloria Fuertes que me leía(n) antes de dormir la siesta. Era como la receta para ese rato en el que los adultos roncan mientras los niños se aburren. Tuve muchos cuentos de Gloria. Daba igual que me supiera lo que pasaba en los libros, siempre me reía en las mismas partes y siempre lloraba en las mismas partes. Pero Gloria no fue solo una poeta para niños, y esa otra cara de la moneda, la disfruto y la saboreo ahora más que nunca. Porque creo que la entiendo.

SIEMPRE CON LOS COLORES A CUESTAS: "No olvido cuando rojos y negros / Corríamos delante de los grises / Poniéndoles verdes. / Cuando rojos y verdes / Temblábamos bajo los azules (de camisa) / Bordada en rojo ayer. / Asco color marrón / Que siempre huele a pólvora. / Páginas amarillas leo hoy / Para encontrar a un fontanero / Que no me clave. / Siempre con los colores a cuestas. / Siempre con los colores en la cara / Por la vergüenza de ser honesta. / Siempre con los colores en danza. / Azul contra rojo / Negro contra marrón / Como si uno fuera Dalí o Miró. (De Mujer de verso en pecho, Madrid: Cátedra, 1996).

Además, no encuentro mis cuentos.
d.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Homenaje a Miguel Hernández. Presentación del nuevo número de la revista "El cobaya". Ávila: 9 de Diciembre.

Miguel Ángel García Nieto, alcalde de Ávila, dice:

"El Ayuntamiento de Ávila no podía permanecer al margen de la celebración conmemorativa del centenario del nacimiento de Miguel Hernández. Con tal motivo, hemos organizado un homenaje de poetas al poeta: lecturas, conferencias y una presentación, la del número de la revista El Cobaya, dedicada íntegramente al escritor de Orihuela. La importancia de su obra le sitúa entre los grandes de la poesía española. Voz poética de prestigio indiscutible, es la del oriolano una de las que más huella está dejando en los jóvenes creadores. El mejor homenaje que se puede hacer a un poeta es la lectura sosegada de sus versos. Desde la admiración por una poesía como la hernandiana, provocadora de un sentimiento profundo, nos sumamos a la celebración del centenario del nacimiento de Miguel Hernández que, dentro y fuera de España, se conmemora este año".

Mi padre, desde muy pequeña me leía a Don Miguel. Conservo con cariño una antología que él mismo compró: tiene el papel amarillo y está descosida y descolorida. Con él aprendí la verdadera idea de la miseria, del hambre (de pan y del otro, del de por dentro), del yugo, de la furia, de lo solos que estaremos, del sabor de la cebolla, del dolor con los otros; y es que, la supremacía humana es la capacidad de amar por encima de todo (de todos), incluso de las ideas políticas y politicalizadas. Hace poco, dije que Miguel Hernández fue poeta que supo hacerle el amor a la guerra. Gracias a la generosidad de José María Muñoz Quirós, maestro de algunas (y no pocas) cosas, estaré esta tarde en Ávila colaborando en la presentación del nuevo número de la revista El Cobaya, como homenaje al Poeta del Pueblo. Un honor.

d.