Me
parece
a
mí
que
a
Nadie
le
amarga
un
dulce.
Es que tiene problemas de estómago.
¿Alguien tiene alma-x?
Duenda, digiriendo.
No creo en las casualidades. No creo en la suerte. No creo que el mar pierda el sabor a sal. No creo en los milagros. Ni en ese Dios que nos han pintado.
Dicotomías, buscando su plastilina.
Es cierto: todo a su tiempo. Pero con las ganas, a veces se me olvida. Soy impaciente cuando algo me gusta, cuando noto tirón y me doy sin pensar mucho - y sin corregir nada, porque nunca me ha gustado retocar - en arrebatos de espontaneidad que, expresada verbalmente, parece que traduce ideas vacías y estúpidas... que no lo son, pero no sé explicarme mejor. Y además, que no rima. De todos modos, gracias y os debo algo. Hasta después de los exámenes.
Gracias por cada visita de sueños comunes.
Gracias por cantarme al oído palabras con sabor a mora.
Gracias por tus confesiones al otro lado... en el viento.
Gracias por tu color de Sur y por las horas de insomnio.
Gracias por proponerme que pintara mis sueños.
Gracias por la magia de algún rato roto.
Gracias por esa voz cantarina que me recuerda mi sangre.
Gracias por las metáforas naranjas.
Gracias por tocar y retocar en los adentros.
Gracias por entrar sin llamar.
Gracias por tus abrazos de estación.
Gracias por llamarme bruja.
Gracias por guardarme todos los ositos de goma de color rojo.
Gracias por intentar aprender a decir no.
Gracias por aquella noche de borrachera y desayuno.
Gracias por no escatimar en tiempo aunque sea una pesada.
Gracias por atreverte a compartir una cerve sin conocernos.
Gracias por la sonrisa que me regalas cuando llego a clase cada mañana.
Gracias por cada noche filosofando: ¡hay fiesta en el Aberdeen!
Gracias por ser mi mejor amigo durante mucho tiempo.
Gracias por ser todas y cada una de las cosas que yo jamás seré.
Gracias por confesar que estuviste enamorado.
Gracias por abrirme los ojos y no me da la risa.
Gracias por no felicitarme el año nuevo.
Gracias por los paseos por bosques verdes.
Gracias por ser un apoyo adolescente.
Gracias por ganarte la categoría de ángel aquí.
Gracias por superar conmigo desde el otro lado del charco.
Gracias por seguir alumbrando desde arriba.
Gracias por no asustarte con mis neuras existenciales.
Gracias por dejar brillar a "la niña del gorro".
Gracias por las siestas del verano rizando mis rizos.
Gracias por todos y cada uno de tus besos imperfectos.
Gracias por poner punto y seguido.
Gracias por adorarme siempre.
Gracias por tus meteduras de pata y tus bizcochos.
Gracias por sonetear mis cabreos.
Gracias por respetar mis errores y mis horrores.
Gracias por la acogida y el humo de canela.
Gracias por saber escuchar hasta el final.
Gracias por guardar bajo llave todos mis secretos.
Gracias por tu poesía.
Gracias por desaparecer de mi vida sin explicar nada.
Gracias por loz azules.
Gracias por ser parte de mi vida.
Hay días, en los que sólo cabe la alternativa de agradecer.
Porque la vida no es más que un puzzle de momentos enlazados al azar:
sin preparar ni corregir ni borrar ni adornar.
Pues eso, ahora ya ves. Y de guinda, ganas sencillas de contarse cosas entre sonrisas gratas, sin más. Compartir humo, y una cerve entre prisas por aquello del no llegar - demasiado - tarde. Una bonita primera cita, jajaja. Ha sido un placer Celia, claro. Así da gusto. A ver si a la próxima, se nos unen más a dar la nota, ¿no?
Genial, gracias. Duenda.
p.d. Subidónnnn! (y ojalá dure).
p.d. No hubo "y sin embargo te quiero", pero me da igual ;-)
Madrugón, igual de impacientes que cuando éramos niños.
Roscón de Reyes, pero este año no hubo suerte ;-)
Ilusión en hacer regalos más que en recibirlos...
Mucha música, mucha idea original, mucha sorpresa...
Mi Año Nuevo, empieza entre hoy y mañana.
En realidad el lunes, ¡que volvemos al tajo!
¿Y a vosotros qué os han traído los Reyes?
Un beso!
Duenda.
p.d. Gorrito de chueca de iNvIeRnO!!... más guay... :-D
Bonita noche: de cerves con los de confianza, algún tabú y mucho chinchón. Y un mejor despertar aunque no llegué al chocolate con churros. La lista de propósitos del 2007 terminó hecha cenizas en una copa de champán. Y el bizcocho sabe mucho mejor cuando se parte en 11 trozos y tocamos a poquito por cabeza. ¿Qué nos traerá de nuevo este año? De todos modos, con momentos buenos y peores, seguro que aprendemos cosas. Como cada año que va pasando y nos vamos haciendo menos niños...