lunes, 26 de julio de 2010

Mi nieto lleva rastas. Pero es que es un modernista.

Dumbo es el ejemplo pefecto para estudiar el psicoanálisis freudiano; aunque nadie se haya atrevido a intrepretar sus propios sueños. Miguel Hernández explica como nadie el desafío y enseña a sentir qué demonios es una guerra de muerte y de miseria. Michael Jackson se preguntaba cada noche cuánto le querrían si le hubieran ido peor las cosas: lo que las apariencias revelan. Frida Kahlo tenía permanentemente el ceño fruncido y casi nunca se enfadaba: pensaba que siendo flor, habría molestado menos. ¿Acaso vendrán tiempos mejores (para la lírica)? Alberto Contador negocia dejarse ganar: timo de trileros bronxeros. Si Lope de Vega fuera un hombre del siglo XXI, habría salido en el Hola y Elena Osorio habría sido portada de Interviú. Santa Rosa de Lima se autoflagelaba porque le sobraban las ganas y le faltaban las estrategias. Y mientras por la radio habla Julio Aparicio, una se pregunta si todos los toreros creen en Dios.

Un señor hablaba con otro señor de la nula importancia de las apariencias mientras explicaba que su nieto llevaba rastas pero que es que era un modernista. Acabáramos. Mientras, otro señor explicaba a un grupo de señores y señoras (niños y niñas) lo que significa "beberse hasta las heces". Es una metáfora, aclaró. Menuda cagada.

d.

lunes, 28 de junio de 2010

domingo, 13 de junio de 2010

A propósito de Lavoisier.

Química y literatura no son disciplinas tan alejadas. Hace algunos días, una persona sabia me decía que nada cambia; ay de mí, menos experta, pensaba en una canción de Fito Páez con el mismo juego. He salido a pasear: he ido al barrio en el que vivimos hasta que cumplí los nueve años. Es como si nadie se hubiera atrevido a tocarlo desde entonces. Faltaba un cartelito aclaratorio que narrara mi visita: "15 años después". Todo seguía igual pero distinto: la piscina, la parroquia de maristas, el colegio, el parque. He mirado fijamente las ventanas de nuestra antigua casa y las he repasado con acierto: el cuarto de mi hermano, mi cuarto, la galería de la cocina, la habitación de mis padres y la terraza del salón. Una mano sacudía un trapo del polvo. Ha sido de lo más raro. He sentido que me habían pillado. He vuelto a casa pensando en los días de catequesis, las bolsas sorpresa de veinticinco pesetas del kiosco de Tinín, la tienda de Beatriz con botellas de cristal de fanta que había que devolver para reutilizar y el bolígrafo de mil colores que me regaló el Padre Ismael al que le pregunté muy seria y muy convencida el número de hijos que tenía, claro.


Dicen que Lavoisier es considerado el padre de la química moderna porque revolucionó la ciencia en el siglo XVIII. Yo no tengo claro si los poetas que salen en el dominical han revolucionado la poesía del siglo XXI; lo que tengo claro son dos cosas: que están guapísimos con esos trajes de alta costura y que me faltan muchos nombres. En resumen, tengo la idea; pero no tengo las palabras. Como cuando Ismael me dijo que todos eran hijos suyos. Un lío.

d.

domingo, 30 de mayo de 2010

Las rubias no somos tontas.

Las rubias no somos tontas, hacemos de rogar nuestro profundo y reflexionado conocimiento. Las rubias no somos tontas, tanteamos quién es el (sol) que más calienta. Las rubias no somos tontas, llegamos tarde para que anhelen nuestra inimitable presencia. Las rubias no somos tontas, leemos la Vanity Fair y miramos la Cosmopolitan porque es lo que más nos recuerda a literatura y otras artes. Las rubias no somos tontas, somos solitarias y así nos ocupamos en exceso de la vida de los otros. Las rubias no somos tontas, no tenemos amigos porque nuestro tiempo libre lo dedicamos a alimentar a nuestra víbora (interior). Las rubias no somos tontas, vamos a misa los domingos para guardar la reputación de nuestros pequeños pecados. Las rubias no somos tontas, pero nos encanta parecerlo: tenemos una cara de sorpresa preparada con onomatopeya y todo. Las rubias no somos tontas, (pero) es queee... disimulamos fatal porque somos siempre super sinceras.

p.d. a propósito de un chiste tan malo como la rubia.

d.

domingo, 16 de mayo de 2010

y me he dado cuenta de que todo son limitaciones y estoy de las metáforas de veinte duros hasta los huevos nos creemos más listos por escribir de sentimientos profundos y universales mientras el puto país atraviesa una crisis de cojones que parecía no ser para tanto y nos creemos que hablamos libremente de todo y no tenemos ni jodida idea de cómo demonios nos sentimos porque no sabemos dónde coño vamos a terminar cuando acabemos de estudiar a lo mejor nos toca emigrar y seremos inmigrantes como los sudacas o los moros aquí o los chinos y ya verás la risa y luego hablamos de integración social y de hiyabs y de crucifijos en las paredes no tenemos perspectiva ninguna porque qué nos importa a nosotros si disminuyen los sueldos o si condenan a noséquién y qué más da que unos hagan política de tierra quemada o demagogia y otros mientras la caguen intentando salir de ésta si ya vendrá otra eso sí mientras tanto esperamos a ver qué pasa que no será para tanto hombre y nos seguimos mirando un poco el ombligo mientras los egos no nos entran por la puerta y lo del amor al arte ni mencionarlo

compra vende gasta hipotécate alquila presta pero poco estudia trabaja y estudia más haz un máster o dos que ese no acredita para doctor oposita muere en el intento y mientras vete a otro país vuelve inténtalo otra vez lee escucha vota escribe sigue leyendo deja de escribir métete en política salte antes de que sea tarde fuma bebe enferma muere o no todavía encuentra un trabajo jódete mil horas que para eso te has formado ten miedo vuélvete a joder mira más allá de tus narices

p-i-e-n-s-a

(que como dice adri, todos somos MONSTRUOS (de los malos)).

d.