Pero existen los que plantan. Éstos a veces sufren con las tempestades, las estaciones y raramente descansan. Pero al contrario que un edificio, el jardín jamás para de crecer. Y al mismo tiempo que exige la atención del jardinero, también permite que para él, la vida sea una gran aventura.
Paulo Coelho, Brida.
Regalo de Narazul, hablando de las horas. Buscaré huecos para el color naranja, claro. Lo necesito, me apetece... pero ¿te das cuenta de que todos los demás colores, incluso las horas en blanco, siempre llevarán esencia naranja? A ver qué tal van las cosas. Ojalá las rojas, las azules y las verdes salgan adelante. Entonces las naranjas vendrán solitas, porque el alma las pide un poco. De todas formas... siempre quedará la opción de las 9 de la noche.
Un beso y un gracias que llevaba en el bolsillo con sabor a caramelo.
Duendecilla.
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