sábado, 29 de octubre de 2005

¿Qué sería si fuera...?

UN NOMBRE: rut. UN NÚMERO: un millón. UN COLOR: el azul. UN OLOR: el de un abrazo. UNA CIUDAD: Florencia. UNA CALLE: Paseo de Gracia, Barcelona. UN PARQUE: Ribera de Castilla, Valladolid. UNA ESCULTURA: El peine de los vientos de Ibarrola, San Sebastián. UN MONUMENTO: La Alhambra, Granada. UNA PINTURA: un detalle de la Capilla Sixtina, Roma. UNA PALABRA: mimo. UN SENTIMIENTO: amor. UN LIBRO: el principito. UN INSTRUMENTO: una guitarra española. UNA PELICULA: un paseo por las nubes. UN ARTISTA: picasso. UN RECUERDO: un paseo por el campo. UNA FRASE: "Lucha con miedo, valiente". UNA FRUTA: fresa. UN ANIMAL: un pájaro. UNA COMIDA: pastel de crema y toffee. UNA BEBIDA: coca - cola. UN SONIDO: el mar. UNA FLOR: rosa amarilla. UN PERFUME: really blue. UNA CANCION: uf... color esperanza. UNA ESTACIÓN DEL AÑO: invierno. UN MES: diciembre. UNA PARTE DEL CUERPO: las manos. UNA PRENDA DE ROPA: un gorro. UN PERSONAJE DE CUENTO: la cenicienta. UN PERSONAJE FAMOSO: ehm... creo que paso. UN PLANETA: plutón. UN DIA DE LA SEMANA: viernes. UNA HORA: las diez de la noche. UN ARMA: la palabra.

viernes, 28 de octubre de 2005

El tiempo.

De William Shakespeare: El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que tienen miedo, muy largo para los que se lamentan, muy corto para los que festejan... pero para los que aman, el tiempo es eternidad.
* * * * * * * * * * * * *
Y en realidad... ¿Qué es el tiempo? Porque no tengo ni la más remota idea; pero cuando hay amor... ¿verdad que pasa fugaz y qué agustito? Asi que: amemos, amemos. Feliz puente con lluvia de otoño.

martes, 25 de octubre de 2005

Y me da la risa.

Hace frío fuera. Me duele la cabeza, un poco: insomnio, quebranto y mucha siesta a destiempo. Ag. Es un continuo ronroneo que me desgasta. Y me da la risa. Con mi manta de colores, tarde de lectura y chocolate. El Quijote: loco cuerdo, ¿ven ustedes? Y me da la risa. Pienso en lo que tengo, en lo que tuve y también perdí. En lo que quizá recupere. En lo descuidado y cuidado con perserverancia. Y me da la risa. Echo de menos compartir humo, leo un blog actualizado, pienso en el día que nos pondremos de acuerdo... en cuánto cariño hay a pesar del desorden. Y me da la risa. Y... quiero fresquito por fuera y por dentro, que me agobio un poco. Y me lavo la cara como en la foto. Y entonces me acuerdo de una frase, no sé por qué. Y me da la risa (otra vez).
"LA ALEGRIA ES LA PAZ CON CARA DE SANDIA"
Y tomo el aire un rato, riendo y des-pensando. Me presto atención a mí (ha dicho Gasolita hoy que "ya era hora"). Pues sí, señores. Muy buenas noches. Y me da la risa.

domingo, 16 de octubre de 2005

Por un instante

Por un instante olvidé mis miedos; fui libre de mis apegos, no reconocí los fantasmas que me oprimen, no cargué con la ansiedad de mis ilusiones. Por un instante no me ofendí por aquello que no recordaba y debía defender; no me sentí insegura porque desconocía que había opiniones más importantes que mi vida. No juzgue por ignorar cómo ser mejor o peor que nadie. Por un instante ni fui alguien, ni fui nadie: solamente fui. Viví sin saber que había buenos y malos días. Por un instante olvidé las culpas de mis pecados y los deberes que imponen mis glorias. Y... ahora que lo recuerdo... Fue solo por un instante.
¿Fue solo un instante?
¿O fueron mil y toda una vida?
De un buen aliado que me cuida con palabras.

viernes, 14 de octubre de 2005

Al otro lado del espejo.

Conversando: - ¿Qué lado del espejo prefieres? - Es evidente. - ¿En qué lado del espejo estás? - Se ha quedado un buen día, ¿no? - No, en realidad llueve y no hace sol. - Vaya, qué casualidad. - No creo en las casualidades, pero ¿por qué lo dices? - Nada, ahora entiendo... - ¿Por qué no hablas claro? - Porque a lo mejor lo que digo no es lo que quiero decir. - Arriésgate. - Vale: quiero ir al otro lado del espejo. - Bien, pues adelante. - Es que no sé por dónde empezar. - Sonríe y pisa fuerte. - Es un excelente comienzo. - Mira, ha salido el sol. - Vaya, qué casualidad... - No creo en las casualidades, pero ¿por qué lo dices? - Nada; pero sonrío aunque no lo entienda. - ¿Vienes? - ¿Dónde? - ¿Y qué importa? - ¿Al otro lado del espejo? - ¿Propones algo mejor? - Donde sea, pero sonriendo.

miércoles, 12 de octubre de 2005

Agujeros.

Agujeros en el alma. Agujeros de gestos, de palabras. Agujeros en los nombres. Agujeros de torpe. Agujeros en los rostros. Agujeros de miradas cómplices. Agujeros en las horas. Agujeros de serenidad. Agujeros en el orgullo. Agujeros de inmadurez, de cobardía. Agujeros en la debilidad. Agujeros de frialdad, de rabia. Agujeros en la piel. Agujeros de pereza, de abrazos. Agujeros en el pasado. Agujeros de imaginar. Agujeros en los recuerdos. Agujeros de coraza vieja. Agujeros en la nostalgia. Agujeros de importancia. Agujeros en el presente. Agujeros de dentro, de fuera. Agujeros en los sueños. Agujeros de agujeros. Agujeros en la vida. Agujeros de ir descubriendo aquí y ahora.
Agujeros en una estrella del cielo.
Agujeros. Como un queso de gruyère.

miércoles, 5 de octubre de 2005

¡He vuelto!

Cuánto tiempo y novedades: ya vais sabiendo, con sinceridad. Algunas se encajan mejor, otras cuestan más; pero todo es importante. Estos días, del Septiembre ya acabado, estuve pensando mucho y replanteándome cosas y sentires. Asuntos inconclusos. Bien, he descubierto significados realistas de muchas palabras que quedaban muy lejanas y de pronto usurparon mi espacio. En general, artificiosidades: cosas nada transparentes y muy bien disfrazadas que han hecho que me ponga la coraza un poco de nuevo; pero que siga luchando, como los valientes, aunque me tiemble todo por instantes, que la valentía no está reñida con el miedo. Retumba un algo en la cabeza ésta que da guerra últimamente. Bueno, en realidad era una sola cosa que se va convirtiendo en más a medida que le añado líneas a este post. Consejos que me dieron, que me dan. Que me dáis. Que vienen muy bien, pero son solo eso: consejos. La vida es de uno solo, y no vale que nadie te sostenga la mano ni te muestre el camino. Está bien eso de ir descubriendo y calculando el valor de las metas sobre la marcha. Estoy feliz y decepcionada, aunque me digáis que no merece la pena. Son sensaciones encontradas. Desencantada, supongo; y a la vez con ganas de comerme el mund. Ya hay muchos proyectos empezados, que es lo primordial. Solo quiero que sepáis que sigo aquí (o allí), que me tenéis aunque no escriba tanto, que nunca he pretendido nada más que dejar aquí cachos de alma y que, si algo he aprendido es que nadie es más importante que uno mismo. Y gracias por los empujoncitos, que ya me va gustando impulsar sola. Cuenta una amiga, quien por cierto me regaló la imagen que aquí escojo, que se encontró una rosa con espinas en su camino... y que no temió el haberse pinchado, sino haber encontrado esa rosa. Una rosa, un libro, El Principito en francés, un billete sin estrenar, abrazos acumulados, y humo y café, un traje bonito aún sin decidir... ¡y unos "cacharros"!... Todo esto me recuerda que me voy de viaje. Y hasta aquí puedo leer. Un beso azul. Duendecilla. Como sé que habéis estado esperando post, le pedí a Neruda que nos hiciera un regalo y me prestó este poema. Que os guste. A veces te hundes, caes en tu agujero de silencio, en tu abismo de cólera orgullosa, y apenas puedes volver, aún con jirones de lo que hallaste en la profundidad de tu existencia.
Amor mío, ¿qué encuentras
en tu pozo cerrado?
¿Algas, ciénagas, rocas?
¿Qué ves con ojos ciegos,
rencorosa y herida?
Mi vida, no hallarás
en el pozo en que caes
lo que yo guardo para tí en la altura:
un ramo de jazmines con rocío,
un beso más profundo que tu abismo.
No me temas, no caigas
en tu rencor de nuevo.
Sacude la palabras mía que vino a herirte
y déjala que vuele por la ventana abierta.
Ella volverá a herirme
sin que tú la dirijas
puesto que fue cargada con un instante duro
y ese instante será desarmado en mi pecho.
Sonríeme radiosa
si mi boca te hiere.
No soy un pastor dulce
como en los cuentos de hadas,
sino un buen leñador que comparte contigo
tierra, viento y espinas de los montes.
Ámame tú, sonríeme,
ayúdame a ser bueno.
No te hieras en mí, que será inútil,
no te hieras en mí porque te hieres.
"El pozo", Los versos del capitán. Pablo NERUDA.

martes, 27 de septiembre de 2005

27 de Septiembre.

"Como una estrella fugaz". Así te han descrito. Así han resumido tu persona y tu vida. Así han contado tus sonrisas, tu fuerza y tu confianza en la gente. Así han dicho que eran tus ojos negros y tu amor por todo lo que hacías. Como una estrella fugaz. Muchos días lejos pero... tan cerca. Es poco posible no acordarse de tí en muchos momentos de nuestras vidas, que también eran la tuya; pero aún menos en un día como hoy. Un 27 de septiembre que cogiste las maletas llenas de sueños y te marchaste. Sin despedirte, nunca te gustaron las despedidas. Pero no vale. No es lícito. No es justo aunar todo lo que hiciste, y sigues haciendo, en el último día. No estamos tristes aunque salgan lágrimas, y tiemblen las piernas y se nos haga un nudo en la garganta. Porque nos contagiaste lo bueno. Absolutamente todo. Y está muy bien pensar que nos has dejado un legado humano inmenso. ¿Qué tal por alli? Tú sigue tocando y componiendo canciones que algún día cantaremos. Da recuerdos a todos, ¿eh? Que no se te olvide nadie. No sabemos cuando volveremos a verte, todo es cuestión de suerte, no valen los planes; pero todos serenos y felices. ¿Te cuento un secreto? Hoy te echo de menos. Duele un poquito pensarte... pero qué agradecida de haber podido disfrutar de tí y de tu luz, que nos sigue alumbrando y dando calor. Un abrazo tierno de tu Rudy. De todas tus tañeditas. Ah, y una canción. La que tú quieras. Siempre nos quedará el cielo y en él UNA ESTRELLA FUGAZ.

lunes, 19 de septiembre de 2005

Secretos.

"Secretos. Vaya. Todos tenemos secretos. Todos compartimos secretos. Todos, alguna vez, nos jugamos alguno de ellos con un alguien, que a la larga quizá resulta poco indicado; pero bueno, es la vida, y eso no se piensa"- pensaba una duenda que no había visto nunca sentada en la ventana.
"Un secreto deja de ser un secreto cuando se convierte en mentira. Porque un secreto resulta que es una verdad grande y silenciosa, cuidada del conocimiento de los demás, mimada desde lo más dentro, acunada solo por privilegiados"- leía en el cielo acurrucada, con su gorro ámbar, juguetón entre sus manos.
Y es que un secreto de un solo alguien, no es demasiado peligroso, aunque puede doler y podrir un poquito la vida. Pero un secreto de dos o más, ya sí es un problema cuando no se cuida bien. Un quebradero de cabeza. "Maldito día... Me arrepiento de haber contado algún secreto. Míos, por otra parte, pero SECRETOS" - se quejaba triste.
Y es que los secretos van lazados a la confianza. Y era una criatura desconfiada, pero que si se volcaba, se entregaba. La ocurrió que contó un secreto. De esos que ni sus duendes ni hadas de toda la vida sabían; y se cruzó un alguien extraño disfrazado, que le brindó una sensación de bienestar absoluta desde el primer rato, que iba brillando, y esa luz... ¡zas! le atrapó.
La existencia es un puzzle de secretos. El secreto de la vida no está en intentar ser absolutamente nada. El secreto de la amistad no es ganarse a otro alguien basándose en teorías que funcionen. El secreto del amor no es dirigir, ni que te dirijan. Es amar, simplemente: si los compases de los sentires son compatibles y se coordinan, entonces... ¡voilà! he ahí un secreto maravilloso. Ah, y como me contó la duenda del gorro ámbar:
"Ten cuidado. Brillaba sí; pero la luz era de pilas. Ese era su secreto".
Duendecilla, alerta pero sin maquillaje.

lunes, 12 de septiembre de 2005

Cosas buenas (entre dos).

Empiezo... y me toca pensar, porque para uno, siempre es más fácil encontrar defectos que virtudes de su persona, pero hay momentos, en los que la angustia aprieta y dices... ¡joder! ¡arriba coño! ¡despierta, algo bueno tendrás! Y ahí, es cuando piensas que si alguien puede ver en ti "que merece la pena" por algo será. Que no todo va a ser hostilidad y problemas. Y es entonces cuando te ayudas de música y de sol. Y escuchas esas canciones que te hacen vibrar por dentro; mientras piensas que si la gente a ti te gusta, por qué no ibas a gustarle tú a la gente. Y abres las ventanas de par en par para que entre toda la luz del mundo en tu habitación y respiras hondo. Y entonces, esos días, que los hay y cómo molan, te gustas. Benditos días en que sonríes sin razones y regalas un mimo por cada sonrisa, y un beso por cada palabra bonita. Y la gente se da cuenta de que eres algo más que uñas y ceños fruncidos porque, en el fondo, eres blandita, y eso es algo que te gusta de ti. Benditos días en los que ayudas en todo a todos, en los que no pierdes el tiempo en gritar, en ponerte borde, en sacar la mala leche, en perder la paciencia, en soldarte muy bien al cuerpo la coraza (la dejas en el armario, tampoco la tiras)... y hablas, sin importarte tres pepinos lo que piensen de ti. Benditos días en los que te vistes con colores que provocan mil; y pequeña, de blanditas EN EL FONDO, nada. Eso es algo que encanta: ser blanditas oficiales. Hay otros momentos, en los que te levantas y vas directa al espejo. Y esos días te miras y tienes ganas de provocar al mundo, y piensas para ti: "hoy mando yo". Nos vuelve locas mandar de vez en cuando. Y estamos graciosísimas cuando cogemos las riendas de algo que nos queda grande y nos peleamos con ello hasta que, a base de muchos golpes, conseguimos lo que queríamos. Jijiji... graciosas cuando nos creemos, por un rato, las dueñas y señoras del universo y pensamos que somos más sabias que cualquier mago legendario. Y entonces somos capaces de poner el corazón en los consejos, en las palabras y ¡uy! ¡coño! cuando los piensas tú, para ti, te das cuenta de que son increíbles. De que son valiosos y de que algún "yo" que llevas dentro, parece que sí piensa lo que nos va aconteciendo en la vida y nada cae en saco roto. Poner el corazón. Ahí está todo. Lo regalamos como si tuviéramos varios; y sin embargo, no está mal, aunque a veces nos duela, porque lo hacemos sabiendo que es lo más valioso que tenemos y que todo lo que podemos ofrecer, primero lo sentimos ahí. Acaso eso no es valentía aunque actuemos en silencio y temblando? Lo regalamos, qué razón tienes. Pero debe ser como las estrellas de mar, que les quitas un brazo y sale otro nuevo. Porque lo hemos hecho más de una vez a lo largo de nuestra vida: regalar el corazón y... las que nos quedan. En silencio... unas veces, pero llamando la atención desesperadamente otras. Y es que hay que reconocer que una vena de payasas, ya tenemos. Y nos encanta aprovecharnos de lo gracioso para lograr momentos y charlas serias. Una o varias venas de payasas por las que corre sangre con glóbulos de naricillas rojas, que nos enseñan a encontrar una carcajada cuando el aire parecía agotarse. Y así , poco a poco, es como vamos recuperándonos de cada regalo, con gorritos de rayas y calcetines de colores, con un alma azul y otra rosa, con una media luna dibujada en la cara aunque sea tímida y la mirada triste que, casi siempre desprende dulzura con quien le deja hacerlo. Si bueno, con quien nos deja hacerlo, claro. Pero nos entregamos del todo. Y mira, tía, mola mil. Y al que no le guste, que se aleje de nosotras. ¿Y qué me dices del chocolate, los helados, las gominolas y... el café solo con hielo y dos azucarillos? ¿...y la canela, y los pirus de cuore... y ya puestos a lo dulce, los recuerdos con sabor a caramelo; aunque a veces también se cuele algún besillo furtivo en una piel salada por el mar? Y cuando pedimos perdón por estropear el momento con el regusto salado, lo hacemos de tal manera que... ¡nos cae otro de premio! ¿Y acaso no mola? Y no se nos caen los anillos para admitir un error, o mil. Y somos más fuertes de lo que parecemos y más valientes de lo que creemos. Y nos importa tres pitos cagarnos de miedo, porque al final, nos enfrentamos a lo que venga. No huimos de las cosas ni de la gente importante, ni alargamos la solución de los temas a medias. Como cuando nos tiramos por un precipicio sin pensar en las consecuencias. A veces se nos pasa por la cabeza: "¡Joder, pues me puedo hacer daño!"; pero la respuesta es "¡Qué mas da, pa’lante como los de Alicante!" ¡Y venga! Pero no pasa nada, porque aunque hablemos de dependencia, somos autosuficientes y eso: mucho más fuertes de lo que parecemos. Claro ejemplo es que cuando estamos realmente mal, milagrosamente: ¡anda! ¿De dónde salieron las fuerzas? ¿Algún voluntario nos lo explica? Y es entonces cuando realmente te percatas de lo que guardas. Cuando hay una situación limite o difícil o dura y todo se tambalea y tú ahí, tan pancha, rígida como un palo y no se te ha movido ni un solo pelo. Animando al personal. Cuando ellos están bien, caes tú, pero nunca te importa, disfrutas haciendo felices a los demás. (Además eso hoy no se cuenta que esto es una “lista de cosas buenas”). Ahí, sin paraguas, mojándote bajo la lluvia pero DISFRUTÁNDOLA, esperando a que escampe para poder ver en primera línea el arcoiris. Y ser como pequeñas haditas o duendecillas, e ir por ahí regalando miradas y momentos mágicos a quien se nos ponga por delante. Y volar sin alas. Y soñar sin dormir. Y ser feliz porque nos despierte por teléfono una voz querida. ¿Se puede pedir algo más? En definitiva, las pequeñas cositas que nos llenan hasta los topes y nos recargan todo lo que perdemos por otras vías. Comer caramelos. Que llueva chocolate. Salir de fiesta con tus amigos y tomar una copa. Pintar. Escuchar. Escribir. El sol y la lluvia. Unos ojos. Unos rizos. Las manos. Ser unas niñas. La locura por amar y que nos amen. Estar lejos y cerca de la vez, y al revés... y mil millones de millones de cosas más. Todo son cosas buenas que nos gustan, que tenemos y que no vamos a cambiar. Así que: prepárense.

Campanilla: con ganas de recordar y...

Duendecilla: con ganas de seguir aprendiendo cosas buenas.