martes, 29 de julio de 2008

Asturies.

Viaje lleno de principios y finales. De frío y calor. Calor. Y alguna lluvia. De aire por ahogamiento. De amigos y poetas. Gijón y Oviedo. De puntos y aparte. De sonrisas. De cafés, tés y cerves. Y sidras. De libros. De sol. De guitarreo. De paseos en solitario. De pensamientos. De ratos pendientes. De anacardos y cruasanes al mediodía. Y fiesta de prau. De abrazos y acogida. Y resaca. De resaca. De música. Y taxis. Y autobuses. Y coches. De planes al otro lado del charco y quitamiedos. Y una casa nueva. De edificios de Mapfre. De pizzas y pizarras. Amigos de siempre y de nunca. Un hueco. Un viaje de vuelta a casa lleno de incidentes. Sugus y chocolate. Y más cosas. Y un regalo de Sofía: su último libro, Últimas cartas a Kansas.


TRÍPTICO DEL OPTIMISMO.

I
Estar.
Aprender que el tiempo
se prolonga por tu espalda.

II
Esta noche
al verte
sólo se me ocurren
todos
los tópicos del mundo.

Y suenan tan bien.

III
Reconozco que quise
caminar por todo el mundo
y por tu espalda,
que aún sueño
con la pampa chilena
-- las montañas surgen como respiraciones --
que aún peco
con la incestuosa idea
de desear la tierra,
de romper con los dientes
la ropa de mis hermanos.

Reconozco que no entendí
más viaje que el balanceo
de tu bolsa y pendiente
-- las niñas siempre miran las orejas --
como una órbita
o un cinturón poco seguro,
y admito que, como Bovary,
yo también dibujo
en París y sus planos
recorridos que no haré
y como ella
yo también puedo sentir
el rumor de sus calles.

Reconozco que mis manos
y mis pies no están sucios
como me gustaría ni tienen
la orografía de otros montes
ni mi piel restos
de mapas en aguafuerte.
Es cierto que quise
compartir picaduras de mosquitos
en Iguazú o una noche de sol
en Laponia.

Reconozco, como quien ofrece
agua en el cuenco de sus manos,
que todos los caminos
acababan en tu espalda,
todas las marcas de tu cuerpo
eran geografía y río
porque aún soy ingenua:
guardo en el cajón
restos del último billete
que usamos para perdernos.

lunes, 21 de julio de 2008

Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid.


Reticente a los madriles, esta vez me tengo que morder la lengua. Una casa de chicos. Un zulo a treinta grados con la fresca. Chorizo con nocilla. Y helados de straciatella. Una grúa de broma que luego casi no lo es. Un japonés con palillos. Unas cerves, y otras, y luego otras, y más... Un mapa. Metro, metro, metro. Un paseo por Gran Vía al que le faltó la letra Eme. Un abrazo de los de siempre, como cuando tirábamos las bicis al suelo en cada reencuentro de cada verano. Una tetería mágica. Cómo ponerse al día en una hora. Y un ático precioso de biblioteca a distancia. Vino tinto de la tierra, para no echar de menos nada. Un regalo que se llama como yo. Y una Laco a la que no vi. Tostas del sur y música en directo. Pulverizadores en las sombrillas. Y un jardín cerrando por vacaciones. Partidas de Wii donde siempre siempre pierdo. Los problemas en casa. Una maleta sin deshacer del todo, que me vuelvo a embarcar en breve. Cuatro como de la familia y dos aparte que siempre me hacen tener agujetas en la barriga al día siguiente. Un beso en el metro. Y un portal con dos puertas complicadas que separó algún achuchón de última hora. Un domingo en casa sin hora. La siguiente en Lisboa, por lo menos.
d.

martes, 15 de julio de 2008

Hoy.

... y una acuarela esperando verte pintado de azul.

Degeneración Espontánea: nº2.

Hasta hoy no lo había podido ver y me he llevado una exquisita sorpresa. Ya está disponible el número 2, versión digital de Degeneración Espontánea. Gracias a Raúl Gutiérrez, Eva Alejandre Villate, Elena Mahare y, sobretodo, a Nerea Ferrez - mi rusa más chiquita - quienes hacen posible este fanzine. En ella están nombres tan familiares para mí como Awixumayita - niña cólmica en ocasiones, niña de las naranjas y otras cosas -, Octavio Gómez Milián - señor editor y manda besos con O de Octavio - y Laura Tajada - compañera de fatigas, deudora de fiestas y abrazos y aún sin blog -.

"Aquí están recogidos los textos de las plumas más dispares así como los lápices más variopintos de los dibujantes más controvertidos"
, dice la Sra. Degeneración. Yo no llevaría mucho la contraria. Os invito a que lo disfrutéis. Es un placer leer tanta diversidad, y ver tanto trabajo y talento joven y desenfadado. Una treintena de neuronas funcionando dan para rato.
La página 37 es mi huequito y estoy especialmente contenta porque se ha incluido texto e imagen. Nerea me dedica un mimo en palabras donde dice: "Porque Rut es como uno de esos poemas que recordamos de la infancia. Dulce, alegre y perfecto". Gracias, señorita. Pero no le ni hagáis caso.

Lean, señores, lean! y que siga la generación en degeneración.
Besos! y versos.

d.

domingo, 6 de julio de 2008