lunes, 29 de diciembre de 2008

Del 2008.

Cien pensamientos.
Abuela María y Diciembre y las mantas de colores y la nostalgia. Abuela Paula y su tristeza y mi cariño sin mostrar. Parque y Ellas en Valladolid y en Madrid y en Zaragoza y también en Logroño, que me lo han contado. Elena Bugedo y Granada por mail, por teléfono y en directo. Octubre y la tristeza y los nervios enfermos. Vicky y Cristina y Barcelona. Las muelas del juicio y el cojín azul y el hielo. Delatuya y todos ellos y los Ninjas y el verano. Ura y la fugacidad. Alba y los ron miel y los lazos y el viaje a Gales. May y Ciudad Rodrigo y las reflexiones compartidas y los tés con limón. Soledad y Nicaragua, todavía no. María y Taizé. Javier y los miércoles y la importancia y los detalles. Gemma y la herradura. Raquel y Saravia y su amor por la poesía. Nacho y Zaragoza y la acogida. David y Torremolinos y la excentricidad. Cristina y San Sebastián y toda la gratitud. Sofía y Gijón y las cerves y la lluvia. Evita y los customizados y el orgullo y la emoción por el otro. Mamá y las trece rosas rojas y los gritos. Papá y todo y más. Sileno y su arte y sus detalles. Deme y sus galletas. Alberto y el guitar hero y lo mucho que le quiero. Madrid y Altea y Manu. Marina siempre y Santander y Cualquier parte. Almu y Eva y nuestra alegría juntas y las cenas. El concierto de Fer Álvarez y Marcos y el pacharán. Oviedo y lo que queda. Lile y su consuelo y sus visitas. Lola y sus abrazos. Blanca y su ilusión. Isabel y sus ojos azules y sus ganas de vivir. Jenny y su perseverancia. Ce y su boda. Paraísa y su grandeza. Ángel y La Curva y las mariposas. Eme y Jack y la generosidad. Ediciones Lunes de Luna y la paciencia. El equipo decanal y el trabajo diario. Merche y su predisposición y su dulzura. Marisa y sus buenos días y sus cotilleos. El último curso y el miedo. Mi clase y mi pena y los disgustos y la indiferencia y la orla. Los jueves de Letras y las ganas. Peter y su torpeza y lo mucho que le quiero. Silvia y su cabezonería y su blog erótico festivo. Laurita y los claveles rojos y sus mimos. Emilio y su boca y su bondad. César y su talante y el CCO. Rodrigo y el esperanto y su esperando. Sergio de profe y sus no entender las vidas distintas. Maje y las locuras y la complicidad. El cinco en latín. José Pablo y agosto y clases y clase. Casilda y su cercanía y tantos libros y sus garabatos.
El señor sentado en el mismo banco del parque todas y cada una de las mañanas y el desayuno caliente que siempre le pienso. El frío de Valladolid que se nos olvida de un año a otro y las bolsas de basura justo antes de ir a clase. José Ramón y Cortázar y su vocación perfecta. Garrosa y su disciplina y el encanto exigente. Junio y la recta final y el ensayo de Gioconda Belli y las cuarenta y ocho horas sin dormir y los créditos por cuadrar y la décima que me faltó y Bolonia y el CAP y las reuniones en sillones donde me pierdo. Lacónica y el café que no nos pudimos tomar. Nacho y su atención constante. Ricardo y las llamadas que ya nunca cojo. Versátil.es III y Marzo. Los sacos de dormir. Los agobiones de Mayo. Julio y las ilusiones equivocadas. Dudas y Agosto y pérdidas y perdidas. Fiestas y Septiembre y las locuras que no curaron. Lourdes y su esperanza. El despacho grande y el sofá azul y la responsabilidad inmensa. El agua mineral y las fotografías y la guitarra desafinada. El domingo con más miedo del mundo transformado en tantas cosas. Una estación terrible y caótica y el aeropuerto que nunca he pisado. Una camisa verde y una americana negra y todo lo guardado hasta ese día. Publicar y reflexionar y pararse y dejar. Marihuana y un balcón. Norma y México y Ana y Luli. Fluorescentes y palabrería nueva. Nuevos adioses y más nuevos encuentros. Dios y la moqueta y la Palabra. Eva y Montjuic y los demás. Ana y sus cartas y aquellos años. Calderón y el olor de cada día y Hoy no me puedo levantar. Javi y Mérida y Noviembre y el Amor de lunes a domingo. Las trampas pequeñitas y las agujetas y las bata blancas. La RAE y los disgustos. Los cargos y los idiotas y lo que aprendo. El botón del volumen y las onomatopeyas y las palmas de las manos.

d.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Yo que sé, minuciosa.

Quisiera hacerme caracol o jardinero, / yo que sé, minucioso, y perder el horror / a que me aplasten. Porque jamás en el momento / de la pena sobreviví al pillaje y a la usura, / ni entre los delincuentes juveniles. / Quedarme contra viento / y marea en el vuelo mental del asterisco. - ONAGRA -. De Fermín HERRERO en Echarse al monte (XII Premio de poesía Hiperión).
La onagra es un arbusto de raíces blancas como canas que, cuando seca, despide un olor parecido al vino: pero no sé a cuál de todos. Tiene las hojas abrazadoras y aovadas. ¿Conoces los abrazos ovalados? Y flores en forma de rosas que no son rosas pero son flores. Y amarillas.
d.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Mérida.

Mérida tiene un acueducto que lleva hasta un cielo con sol en diciembre. Mérida tiene una fuente que porta agua cristalina de la que no daña. Mérida tiene un circo donde no crecen enanos ni las hormigas hacen malabares, donde un día hubo leones que no comieron cristianos. Mérida tiene un anfiteatro lleno de estatuas marmóreas inmensas que me recuerdan que antes de mí hubo otros más grandes que nosotros. Mérida tiene un arco por el que pasan peatones despistados que no se fijan en el olor de sus flores. Mérida tiene palmeras chatas cerca de andamios que olvidaron quitar los obreros el lunes por la mañana. Mérida tiene mosaicos inacabados pero reconstruidos, como los buenos arreglos en las canciones importantes. Mérida tiene una alcazaba que no vimos. Mérida tiene un peristilo repleto de columnas con capiteles mal colocados, un jardín podado y una casa con las paredes rojas. Mérida tiene un museo lleno de inscripciones funerarias de vidas cortas que me gusta homenajear juntando deducciones. Mérida tiene una plaza vertebral llena de luces que me recordaban las putas fechas en las que estoy. Mérida tiene dos puentes: uno de hace mucho, otro de hace nada; pero a mí me gustaron ambos. Mérida tiene pasadizos en los que yo no tengo que agachar la cabeza. Mérida tiene recovecos secretos debajo de las sábanas. Mérida tiene un espejo ondulado donde no quepo entera sin censura. Mérida tiene una ventana que se cierra cuando aparece luz para alargar las lunas que canta Chavela. Mérida tiene tazas de café con posos llenos de pensamientos contentos y divididos entre dos. Mérida tiene nombres y letras y calles y verde y palabras y abrazos en los árboles y poesía en el coche y antes de irte a dormir. Mérida, cómplice, tiene en mi memoria y en mi piel y en mis mariposas, tres días maravillosos. Siempre nuestra.
Contigo, todo me apetece.
nb.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Yaya.

91 palabras, por lo menos, para ti, Abuela:
Tu sonrisa. Tu carácter fortísimo. Tus detalles. Tus gafas. Tus agujas de punto. Todas y cada una de las mantas de colores. Tus tortillas de jamón york. La leche frita. Las croquetas gigantes. Tus carcajadas conmigo. Las propinas. Los caramelos. Tus no probar mis inventos. Los chicles cuando me llevabas al colegio. Y los petazeta cuando salíamos de la guardería. Cuando hablabas con la madre Ángeles. Tu peine verde. Tus manos suavísimas. Tu mirada. La última mirada. Tu forma de respirar. Tu sonrisa nueva. Tu empeño en juntarnos a todos en cada cumpleaños. Tu ropa negra. Tu pelo blanco. Tus ojos pequeños. Los mira quién baila. Los cine de barrio. Tus historias del monte. Y de la portería. Cuando me decías "la leche que te dieron". Cuando me preguntabas cada día al volver de la Facultad. Cada vez que me decías que no paraba en casa. Tu desesperación con cada discusión con mamá. Cada vez que te obligaba a darme besos que sonaran. Cuando te reías conmigo y nos decíamos Te quiero. Las noches de verano en tu terraza de geranios. Tus mandiles. Tus escaleras infinitas. Y lo contenta que te pusiste cuando pusieron ascensor. Tus amigas. Todos y cada uno de tus paseos por el parque. Y un bastón que te daba vergüenza. Tus zapatillas de suela de goma amarilla. La alegría de la huerta con tus nietos y biznietos. Lo triste de la guerra. Los parchís y las cartas. Cuando me cuidaste en mi peor gripe. Tus silencios sobre abuelo. Tus ovillos de lana. La caja de lilas que me regalaste. Cada vez que me preguntabas cuántas pesetas eran nosecuántos euros. Tu paraguas gris de cuadros. Y los buñuelos. Tu bote de cristal de caramelos. Tu tele diminuta. Los barquillos de chocolate. La luz de tu cocina. Tu cama enorme y vieja. Tus pendientes. Tu forma de esperar. Tu nunca dolor de nada. Tus mareos del verano. Tu forma de creer en Dios. Tu bata azul. Tus perohijaquétevoyacontar. Los errores perdonados. La vida que te tocó y la que nos diste. Tu generosidad. Tu simpatía con todos siempre. Tus vecinas. El olor a limpio en verano. El brasero. El ruido de los cuarterones de tus ventanas. Tus vasos de leche blanca. Tu forma de aprovecharlo todo. Tu maleta. Las colonias. Cuando te sentías orgullosa de mí aunque no entendieras nada. La vela en exámenes. Tu cabeza magnífica para todas las fechas de todas las cosas de todos. Tu nostalgia eterna. Las flores de carnaval. La tienda donde comprabas pan y leche y más cosas. Cuando venías a comer a casa los domingos... Aunque no pudiera verte despierta estos últimos días. Me bastó tu mirada del martes y todo lo que me contaste con los ojos en lo que ya callabas. Siento en el alma que te hayas ido justo el día de mi cumpleaños, pero no por lo que dicen todos, sino porque yo sé muy bien cuánto te habría gustado estar. Te voy a echar mucho de menos. Te quise mucho, Abuela. Ojalá mis formas hayan sido suficientes.

Rut.

lunes, 15 de diciembre de 2008

cadáver exquisito.

(para chuparse los dedos).
a veces
luz de Otoño, agua de Agosto,
me gustan tus pestañas
- in excelsis deo -.
(desde el)
boulevard of the broken dreams
¡eureka! [en griego].
todas las historias tienen principios y finales.
nb.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Jack siempre será Jack.

Cada vez que la veo, abre la cajita de sorpresas que hay detrás de las cuencas de los ojos que no se cansan de escucharla. Se desenvuelve excelente y se deja degustar. Como los buenos Caramelos. Me gusta lo que escribe. Me sorprende lo que crea. Me obnubila lo que piensa y despiensa. Aunque no siempre esté de acuerdo. Admiro su generosidad y su energía en el trabajo. Me encanta su capacidad de construir un camino limpio y contundente y propio y diferenciador desde una idea hasta el espacio que decide que ésta va ocupar. Aunque no siempre lo entienda. Absorbe mi atención su forma de interpretar y de estar en el mundo. El que sea. Celebrando la maravilla de lo cotidiano, hemos disfrutado hoy con ella Marcados por las marcas. Tengo la suerte de conocerla (un poco) y quererla (un poco más) y poder apostillar, muy orgullosa: "Eme, mi poeta de Versátil.es". Porque fue donde la conocí y empezamos a compartir. Y porque si Eme siempre será Eme, sin duda alguna, Jack siempre será Jack.

d.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Porque era (a)hora.

Ahora que nos besamos tan despacio / Ahora que aprendo bailes de salón / Ahora que una pensión es un palacio, donde nunca falta espacio para más de un corazón / Ahora que las floristas me saludan / Ahora que me doctoro en lencería / Ahora que te desnudo y me desnudas, y, en la estación de las dudas, muere un tren de cercanías / Ahora que nos quedamos en la cama, lunes, martes y fiestas de guardar / Ahora que no me acuerdo del pijama, ni recorto el crucigrama, ni me mato si te vas / Ahora que tengo un alma que no tenía / Ahora que suenan palmas por alegrías / Ahora que nada es sagrado, ni sobre mojado llueve todavía / Ahora que hacemos (H)olas por incordiar / Ahora que está tan sola la Soledad / Ahora que todos los cuentos parecen el cuento de nunca empezar / Ahora que Ponnos otra y Qué se debe / Ahora que el mundo está recién pintado / Ahora que las tormentas son tan breves y los duelos no se atreven a dolernos demasiado / Ahora que está tan lejos el Olvido / Ahora que me perfumo cada día / Ahora que, sin saber, hemos sabido querernos como es debido, sin querernos todavía / Ahora que se atropellan las semanas, fugaces, como estrellas de Bagdad / Ahora que, casi siempre, tengo ganas de trepar a tu ventana y quitarme el antifaz / Ahora que los sentidos sienten sin miedo / Ahora que me despido pero me quedo / Ahora que tocan los ojos, que miran las bocas, que gritan los dedos / Ahora que no hay vacunas ni letanías / Ahora que está en La Luna la policía / Ahora que explotan los coches, que sueño de noche, que duermo de día / Ahora que no te escribo cuando me voy / Ahora que estoy más vivo de lo que estoy / Ahora que nada es urgente, que todo es presente, que hay pan para hoy / Ahora que no te pido lo que me das / Ahora que no me mido con los demás / Ahora que, todos los cuentos, parecen el cuento de nunca empezar.
por noviembre y por más cosas.
niña bonsái.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Presentación en Valladolid.

Yo no puedo poner palabras a esto, os regalo las de Nerea:
Parque de Atracciones nació, y nosotras lo vimos en Zaragoza una mañana de abril de 2008. Era (y es) blanco, con un corazón rojo derramando lágrimas y estrellas. En su margen inferior izquierda, nuestros nombres (Ana Muñoz, Ana Gijón Mendoza, Analía Basualdo, Clara Santafé Subirás, Laura Tajada Negredo, Nerea Ferrez y Rut Sanz). Aún sigo sin creérmelo cuando miro el libro en mi estantería, forrado, para preservarlo del tiempo. Si hace tan sólo un par de años me hubiesen dicho que ahora mis versos estarían publicados en una antología, no me lo hubiera creído. Bien es cierto también, que hace un par de años mis versos no eran lo que hoy son (más maduros), y seguramente dentro de otros dos años hayan mudado un poco de forma o de contenido. No se puede separar por completo el poema del poeta que lo escribió, porque en suma son uno, aunque uno y otro traten de desligarse y separar sus caminos a veces. Hoy, más de medio año después de la primera presentación de la antología, varias reseñas más tardes, presentaciones en Teruel, Madrid, Logroño y Valladolid, aún sigo sin bajar del todo de la nube en la que me subió la antología (tal es mi estado de inconsciencia, incredulidad y ensoñación). Esperando el autobús que me llevara de vuelta a Logroño, Rut me dijo que haría falta por lo menos una semana para que “pudiéramos sacarnos la percha de la boca” ya que era imposible que se apagara esa sonrisa que se nos había aferrado a los labios desde la tarde del jueves. Parque de atracciones quizás se convierta una simple antología más, un libro entre tantos de jóvenes poetas, quinientos ejemplares distribuidos por diferentes lugares de España y América (hay que recordar que Analía es argentina), o quizás sea este el primer paso a algo mayor. Siempre hay una primera vez para todo, y puede que ésta sea la nuestra de comenzar “algo grande”. Podría ser que no todas terminen o terminemos este camino, que algunas se queden o nos quedemos en el trayecto y no logremos subir más la ladera que nos lleva hacia nuestros sueños. Lo que sí es cierto es que no nos vamos a arrepentir, porque después de Valladolid le toca el turno a Barcelona, y luego, Buenos Aires y de ahí, volaremos. ¿A dónde? Quién sabe. ¿Cuándo llegaremos? Ni idea. Pero somos poetas rusas, somos jóvenes y tenemos ganas de comernos el mundo entre rimas y versos libres y revolucionar a quien se deje en nuestro caminar. Somos rusas y, como dijo Clara “¡Viva la revolución!”. Espero veros pronto y que os gusten nuestras palabras.
Ya tocaba. Tenía ganas de leer en mi ciudad y compartir con los míos este Parque de Atracciones. Gracias a todos. A todos los que habéis compartido conmigo estos dos días tan importantes. A los que esperaba que estuvieran, a los que no esperaba y estuvieron. A los que no esperaba y no estuvieron, a los que esperaba y no estuvieron. Una noche preciosa y una mañana siguiente llena de energía. A Nerea y Laura, por descontado. Y a Carlota. Ahora, hay que seguir trabajando. Un abrazo.

d.

domingo, 16 de noviembre de 2008

A nadie.

me engañaste las manos. me mordiste la vida. me agotaste la sangre a carcajadas de distancia. me perdiste el norte, y el sur, y el este, y el oeste; estabas en todas las horas (y en todas las olas y los adioses) del mundo. me regalaste las espinas de la historia más enfermizamente bella. me ocupaste de palabras cada espacio oscuro habitable. me aprendiste palmo a palmo hasta que volvió la luz. me envenenaste los azules mintiéndome los sueños. me profanaste las fórmulas más transparentes que ya jamás sonarán limpias. me palpitaste estaciones como nadie antes ni tal vez nadie nunca después. me atravesaste el cielo desde lejos. me ayudaste en los años más difíciles. me cambiaste en los años más cruciales. me cosiste - me bordaste - una bandera en las entrañas. me contaste colores con los cuentos más peligrosamente verosímiles. me revoloteaste mariposas alfabéticas de una boca hacia otra boca. me curaste algunas huellas. me arrugaste los adentros. me escribiste las cicatrices más imposibles. me aireaste las confesiones más complicadas. me enseñaste, desde el silencio más angustioso, que hay cosas que nunca deben perdonarse.
que hay cosas que, nunca, deben olvidarse.
d.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Gelatina.

Gelatina, de Ana Merino. Un charco de hielo con escamas, un poco de miedo y la oscuridad disfrazada del abismo. El amor no puede flotar a ciegas, se ahoga en el agua estancada del deseo.

lunes, 10 de noviembre de 2008

monocremática.

foto: papeto.
azulazulazulazulazulazulazulazulazul azulazulazulazulazulazulazulazulazul azulazulazulazulazulazulazulazulazul azulazulazulazulazulazulazulazulazul azulazulazulazulazulazulazulazulazul azulazulazulazulazulazulazulazulazul azulazulazulazulazulazulazulazulazul
de qué color.
d.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Me amontono como las cerezas.

"Me amontono como las cerezas. Se me ha metido entre ceja y ceja (...) beber del santo grial un sorbo. Si me pierdo en esta tremolina, ya puedes ser faro de Alejandria, que no me vas a encontrar. Nadie me va a insinuar que estorbo (...). Pero cuando más huyo, más me acerco; y es que anda el corazón suelto: a menudo sigo muriendo de amor. Si desde el puño hasta la sisa me está grande tu camisa. No consigo estar segura de quién soy: torcida y algo imprecisa, como la Torre de Pisa es mi sonrisa hoy. Desnuda como Gilda sin guantes, sé muy bien que nada es como antes (...). El espejo del portal, cuenta que no es carnaval mi hastío. Si no me quieres, me dejas: haz como con las lentejas. Yo no quiero ni un trocito del pastel. La casa por el tejado empezaba yo a tu lado: una y sola soy como la Torre Eiffel. Y de la ceca a la meca mi vida en una maleta. Soy gato sin cascabel". Como la Torre de Pisa, Elena BUGEDO.
Para curar un trozo en domingo.
d.

entrada anterior actualizada.

para que no se me queje nadie. d.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Granada - Madrid: música y poesía.

GRANADA. Horas de coche, todas. Y carcajadas contigo, (casi) todas también. Sin música, eso sí, que las antenas se estropean con el jabón. Miedos compartidos y recuerdos de puertas para adentro. Un ascensor claustrofóbico de cosas de antes y un papelón de diez minutos. Una luz que medía la paciencia. Una casa con anfitriones de lujo y bizcocho de chocolate. Un señorito con batín y otro que brindaba con una cerveza muy mala pero que cocinaba una sopa muy buena. De tapas sin tapujos y acomodándome al ron, entendi que el acento granaíno no hay que procurar comprenderlo, con sonreirlo basta. Pa qué máh. Copas, chupitos, halloween y abrazos sin disimular: a estas alturas de la fiesta, ojalá no te hubiera conocido nunca. Mucha resaca sin dormir y nuevos cuentos que me trajeron ecos turbulentos durante un poco muy largo. Un patio de colegio agotador. Una ducha que supo a gloria y un nunca desayuno que se convirtió en merienda debajo de una manta con calor. Una siesta muy larga. La Alhambra de lejos. Lluvia y oscuridad de media tarde hasta encontrar un taxi con menos tres intención de conseguirlo. Un concierto en La Tertulia. Elena Bugedo, Fede Comín, Bruno Bonacorso y los demás. Una sonisa preciosa y agradecida. Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerteee. Pues sí. Y qué. Momento gruppie-teen (de grupo pequeño, que éramos tres) y mil llamadas, tenía que contároslo a todos: me había tragado una percha. Noche sola en un colchón vengativo y un despertador que nunca sonó. Una hora y media tarde rumbo a otra parte.
MADRID. (mañana os lo cuento). (y aquí está). Donuts con ibuprofeno glás. Un no-enfado y una no-bronca que me hicieron pensar lo niña repelente de a veces. Un señor maletero que gritaba y aporreaba las puertas por las mañanas. Muchos Ya estoy aquí y otros tantos Ahora voy a buscarte. Reencuentros. Maletas rezagadas y un parking clautrofóbico. Una tarde de poeta y la niña de las bicicletas en verano más guapa que nunca. Unas cerves para entrar en calor y en color. Y un bar diminuto quese hizo gigante por momentos. Los rizos de laura. La voz de Clara. Los títeres mágicos. Y la gente acogiendo independientemente de que entendiera o no. Lile y sus palabras y sus abrazos. Mara y su sonrisa. Papeto y lo que vale. Emilio y sus contratiempos salvados. Cristina y su paz. Javi y sus aplausos. Peter y sus pensamientos alegres. Y mi mitad, que no podía faltar. Una lectura emocionada, espontánea, entre amigos. Arriesgando el pasado. Carlos y sus copas. Y los cincuenta libros vendidos. Cenita ligera, alcohol el justo y una china en el bolso verde. Firmas y refirmas, con qué cariño lo hace una. Una noche más. Y el Thyssen y muchas fotos. Y una comida estupenda. Uy, y el chocolate con churros. Y más agua, por favor. Un dolor de espalda que no me ganó la batalla. Y un capricho de chocolate justo antes de volver. Unos pies calentitos y algunas confesiones más. Un fin de semana estupendo. Gracias a todos.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Ligera de equipaje.

Dice un sabio que Granada es mágica porque nunca pide cuentas de por qué regresas. Yo voy, pero nunca he vuelto. Madrid es otra historia: de mucha gente con historias, de muchas historias con gente. Cuatro días para un verbo pronominalizado que me han enseñado casi ayer. La capital es importante. El Sur me corre por las venas. Aunque ninguno de los dos vaya a ser como una vez hube planeado, sino todo lo contrario. Nervios contentos, una lumbalgia de urgencias y un Ver-veremos es cuanto ocupa mi maleta roja. Y de equipaje de mano, la sonrisa.
d.

lunes, 27 de octubre de 2008

Qué pequeña que soy yo.

Había una vez. Las mentiras sostenidas hacen que me acuerde más de ti y menos de lo que nunca fuimos / seremos. A ella se le agota la vida en cada segundo mal respirado y le espera un cielo limpio lleno de caramelos de toffee que saben a tarde con manta y tele. Me gusta mi nuevo trabajo pero no puedo recoger flores ni retirar piedras. La lluvia me ahoga un poco: no me inunda porque no estoy hueca; aunque tenga un eco en una diminuta caja de latón. Más palabras no salen: es por los nudos, que atascan las letras. Que llegue el final del cuento pronto, que me he quedado sin argumento ni ilustraciones. Sin palabras. Sin colores. Y a ver qué hago.

d.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Atún y patata.

Se acaba esto, señores. Tres meses llenos de emociones fuertes, lugares y nombres. Y hasta aquí llegan, yeah. Como dice una que tiene más cuento que Calleja: ¡pim, pam, pum, bocadillo de atún! Empieza otro curso, ¡el último! (o el primero, depende de la perspectiva). Uf, uf, uf. A ver. O mejor, no miramos. Vuelta a la no-rmalidad un poco ordenada, que hasta apetece. Zapatos, retos y ganas a estrenar. Ganas, ganas, ganas. Buen inicio de curso - y demás movidas - a todos.

d.

domingo, 28 de septiembre de 2008

No pasa nunca.

(1 Cor 12,31-13,8a): Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios. Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de predicación y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.

lunes, 22 de septiembre de 2008

¿Qué será?

"Será que la risa vacilona de la autosuficiencia me canta las mañanas entre largas, breves, abiertas o cerradas, que el miedo en las caras tutelares ante la incomprensión total me produce cierto divertimento reparador de ajaduras. O será también que no es nada. Será que los electrones engañan mejor en las auroras a los iris desprevenidos y dejan en paz a los cansados. O será también que no importan". lux. Será que una copa nos sabe a gloria entre jodienda y jodienda. Será que veinticinco redacciones con faltas de hortografía nos hacen hablar aboces o por teléfonos móbiles mientras esperamos la gloriosa venida del espíritu santo. Será que la exaltación de la amistad llega con el poso no oxigenado y un autobús casi perdido. Será que la risa automática-mente contagiosa nos es más que suficiente para dar por buena una noche. Será que las letras luminosas en un cristalito de tres centímetros cuadrados nos llagan los ratos (sólo un rato). Será que pasar página es más fácil contigo. Será la vida, cojones. Qué será de mi vida, qué sera.
Si sé mucho o no sé nada, ya mañana se verá.
d.

martes, 16 de septiembre de 2008

martes, 9 de septiembre de 2008

Marzo en Septiembre.

José Pablo Barragán Nieto - filólogo clásico, poeta, miembro de COLMO Colectivo, salvador de algunos obstáculos gigantes, profesor particular y más cosas - escribe, en su libro titulado Lugares comunes, este poema:
Marzo es el mes más cruel. Lo más terrible fue descubrir que no se detuvo el mundo. Que las estrellas aún siguen alumbrando el firmamento y los pájaros saludan con cantos a la aurora. Que los ríos aún siguen descendiendo por su curso y sigue azul el mar y negros los peñascos en que toca. Que uno, que simple y llanamente fue un testigo, puede seguir impune la rutina de su vida, que ni siquiera tiene que andar con sacrificios para intentar cambiar las sombras de los muertos.
Habla de la muerte. Una muerte figurada llena de tópicos atemporales. Como un torbellino de sentires y pensares. Atemporales. Pero que mueren. Nacen, crecen, crecen, crecen, se experimentan, se comparten, se disfrutan, duelen, joden, machacan y mueren. Porque mueren. Habla de la muerte de otro, o de otra, o de otra cosa. Yo hablo de una etapa. Una etapa muerta. Porque da igual que haya un mes cruel al año, que son doce; importa poco que el mundo no se detenga, cada uno sabe cómo tomarse su t-i-e-m-p-o y hasta dónde; porque desde luego nos quedan - a todos - estrellas, pájaros y auroras y ríos y mar y peñascos. Eso sí: yo no quiero seguir impune la rutina de mi vida y no haré sacrificio ninguno para cambiar ninguna sombra. Porque yo soy la protagonista de mi vida y no mera testigo. Faltaría más. Aunque muera a veces. Hasta el día en que muera del todo y me cubráis de madera y de flores a paladas de tierra mojada.
d.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Más allá de las narices.

Últimas sorpresas encantadoras. Una, que se va un centenar de días y me deja aquí, sola ante el peligro de los cuentos y los cuentistas, con un mensaje en el dedo anular que me recuerda todo el rato tu sonrisa torpe, lo mucho que molestas y las mil historias que traerás hechas un higo en la maleta (a ver con quién me tomo yo ahora los ronmiel...). Otro, que se escapó a pensar, volvió a casa con la esperanza pintada de oscuro esperando que no existieran balcones sin barandilla en la ciudad y trajo poesía sin envolver y muchos minutos para compartir lo pendiente de algunos insomnios tristes cuando se acababan las pastillas para no soñar. Sonó esta canción de Sabina el día de tu despedida, que justo era la que te daba a ti, la bienvenida a casa. Entonces me alegré de conseguir ver, alguna vez, más allá de las narices, y descubrir tesoros escondidos casi en la puertita de casa, que ya tocaba.

d.

lunes, 11 de agosto de 2008

Vértigo.

[casi todas las palabras derivan de anotaciones
escogidas y re/deconstruidas al gusto].

Siempre quise estudiar medicina. Para curar heridas. Hasta que supe que, en parte, el Arte es una forma más de amar. Entonces quise ser acróbata. Llegó la ruptura, la negación, la ira y el regateo. Por alusiones – por ilusiones – dejé de procurar para vivir la esencia, para vivirme/te lo esencial. Con el dilema de una fuga entendí que todo lo que vivo lo estoy leyendo, que Dios es un poeta pequeño y que, definitivamente, quiero tener los mismos límites que tienen las cosas porque, al final o entremedias, uno sólo rinde cuentas a sí mismo. La Poesía es la pregunta más grande del mundo; es mirar, aunque yo siempre he sido una miope. No toques los relojes que van a dar al mar, me decías cuando la ternura no era propicia y la palabra inútil. Porque nunca se me va del todo tu silueta, porque me ha herido de vida desde toda su distancia. Me acompaña siempre la niña que fui tatuada de poemas. Es mi carne también este silencio. Hasta que vuelvas, mis párpados serán mis últimas palabras. Hasta entonces, mi Vértigo, la última confesión que no quiero me sea, jamás, perdonada.

d.

jueves, 7 de agosto de 2008

Hoy lo de hoy.

Las vacaciones de verano siempre dan un poco de vértigo: resultan etapa de locura positiva, de crecimiento personal aunque sigo igual de bajita, de cambio de piel por usar poca protección, de aventura y aventuras, de amor que se termina simultáneo al aftersun. Me traigo nombres en las ruedas desgastadas de la maleta. Y el tuyo también. Lugares en la retina, en la neurona, en la boca, en los ojos, en las orejas, en el pelo, en las yemas de los dedos. En las palmas de las manos. Las chocolatinas que guardé como pista del último viaje se derriten; y es entonces cuando toca despertar. Y poner los pies en el suelo. Sin echar más de menos. Simplificar... pero hasta dónde, no depende de mí. Ojalá no existiera la palabra Tarde. Y no esperar. Sin desesperar. Seguir. Y callar. No entrar. Ni salirme nada de nada. Cerrando ventanas. Abriendo puertas, abriendo heridas: Gloria Estefan se confundía. Hoy lo de hoy. Y lo que venga, vino. Con azúcar. Mi primera fase dice fin: vuelta al trabajo por unas semanas, que hay asuntos pendientes que aprobar y que probar. Luego está Septiembre después de los exámenes: fiestas, últimos rayitos de sol y encuentros poéticos (pero de poesía, nada de romanticismo, que luego se queda un mal cuerpo...).
d.

lunes, 4 de agosto de 2008

Felicidad, felicidades.

Botas escocesas. Un teléfono muy fácil de recordar. Un balón de baloncesto de colores. Me encantan las mañanas, aún guardo esa postal de cuando te fuiste a Madrid. Tu jerol porque siempre llegaba tarde a buscarte para ir al colegio. Los primeros cigarrillos a escondidas. Noches sin dormir estudiando filosofía en tu casa. Primeras fiestas, contigo. Una chupa de cuero blanca. Un viaje a Italia terrible que jamás nunca repetiría. Primer móvil. Las tristezas más grandes, contigo. Amigas en común que dejaron de ser. Los primeros chicos, contigo. Los domingos en el Tatay. Y los viernes. Gusanitos para volver a casa. Y los cotilleos que nos daban dolor de barriga. Las excursiones del día de la familia. Los ratos infinitos en tu casa (y en la mía). Las primeras pilladas. Las primeras mentirijillas. Los primeros hoyos. Los primeros sueños gordos. Las primeras copas, contigo. Los primeros valores inamovibles, contigo. Porque hemos crecido juntas. Y lo que nos queda, que yo quiero ser la tía enrollada de tus hijos, por lo menos. Feliz cumpleaños, Doctora Bombín. Cómo hemos cambiado. Pero te quiero como siempre. 23 soles para que sigas regalando luz y calor,

la tata peque.

sábado, 2 de agosto de 2008

Tacones (lejanos).

Decía, hace poco, Cristina Grande que

"Las chicas bajitas ya no llevamos tacones. Ni siquiera los llevamos en el bolso, como Melanie Griffrith en “Armas de mujer”. Hillary Clinton no se pone de puntillas ni tiene que hablar sobre afilados “stilettos”. (...) La historia de la Bella y la Bestia se estropea cuando la Bestia se convierte en un guapito de cara ante el desconcierto del público infantil. Cada uno es como es. (...) Carla Bruni no debería prescindir de los tacones, de esos tacones para chicas altas que engrandecen a quienes las acompañan, de esos tacones que, por contra, empequeñecen a la Princesa de Asturias. Las chicas bajitas ya sólo nos ponemos tacones por presumir, de vez en cuando, con gran osadía y optimismo, y acabamos la noche descalzas sobre el asfalto. (...) Sin tacones también el mundo es fascinante y ancho. No es cuestión de medidas".

Esta noche quizá vuelva descalza a casa.
d.

martes, 29 de julio de 2008

Asturies.

Viaje lleno de principios y finales. De frío y calor. Calor. Y alguna lluvia. De aire por ahogamiento. De amigos y poetas. Gijón y Oviedo. De puntos y aparte. De sonrisas. De cafés, tés y cerves. Y sidras. De libros. De sol. De guitarreo. De paseos en solitario. De pensamientos. De ratos pendientes. De anacardos y cruasanes al mediodía. Y fiesta de prau. De abrazos y acogida. Y resaca. De resaca. De música. Y taxis. Y autobuses. Y coches. De planes al otro lado del charco y quitamiedos. Y una casa nueva. De edificios de Mapfre. De pizzas y pizarras. Amigos de siempre y de nunca. Un hueco. Un viaje de vuelta a casa lleno de incidentes. Sugus y chocolate. Y más cosas. Y un regalo de Sofía: su último libro, Últimas cartas a Kansas.


TRÍPTICO DEL OPTIMISMO.

I
Estar.
Aprender que el tiempo
se prolonga por tu espalda.

II
Esta noche
al verte
sólo se me ocurren
todos
los tópicos del mundo.

Y suenan tan bien.

III
Reconozco que quise
caminar por todo el mundo
y por tu espalda,
que aún sueño
con la pampa chilena
-- las montañas surgen como respiraciones --
que aún peco
con la incestuosa idea
de desear la tierra,
de romper con los dientes
la ropa de mis hermanos.

Reconozco que no entendí
más viaje que el balanceo
de tu bolsa y pendiente
-- las niñas siempre miran las orejas --
como una órbita
o un cinturón poco seguro,
y admito que, como Bovary,
yo también dibujo
en París y sus planos
recorridos que no haré
y como ella
yo también puedo sentir
el rumor de sus calles.

Reconozco que mis manos
y mis pies no están sucios
como me gustaría ni tienen
la orografía de otros montes
ni mi piel restos
de mapas en aguafuerte.
Es cierto que quise
compartir picaduras de mosquitos
en Iguazú o una noche de sol
en Laponia.

Reconozco, como quien ofrece
agua en el cuenco de sus manos,
que todos los caminos
acababan en tu espalda,
todas las marcas de tu cuerpo
eran geografía y río
porque aún soy ingenua:
guardo en el cajón
restos del último billete
que usamos para perdernos.

lunes, 21 de julio de 2008

Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid.


Reticente a los madriles, esta vez me tengo que morder la lengua. Una casa de chicos. Un zulo a treinta grados con la fresca. Chorizo con nocilla. Y helados de straciatella. Una grúa de broma que luego casi no lo es. Un japonés con palillos. Unas cerves, y otras, y luego otras, y más... Un mapa. Metro, metro, metro. Un paseo por Gran Vía al que le faltó la letra Eme. Un abrazo de los de siempre, como cuando tirábamos las bicis al suelo en cada reencuentro de cada verano. Una tetería mágica. Cómo ponerse al día en una hora. Y un ático precioso de biblioteca a distancia. Vino tinto de la tierra, para no echar de menos nada. Un regalo que se llama como yo. Y una Laco a la que no vi. Tostas del sur y música en directo. Pulverizadores en las sombrillas. Y un jardín cerrando por vacaciones. Partidas de Wii donde siempre siempre pierdo. Los problemas en casa. Una maleta sin deshacer del todo, que me vuelvo a embarcar en breve. Cuatro como de la familia y dos aparte que siempre me hacen tener agujetas en la barriga al día siguiente. Un beso en el metro. Y un portal con dos puertas complicadas que separó algún achuchón de última hora. Un domingo en casa sin hora. La siguiente en Lisboa, por lo menos.
d.

martes, 15 de julio de 2008

Hoy.

... y una acuarela esperando verte pintado de azul.

Degeneración Espontánea: nº2.

Hasta hoy no lo había podido ver y me he llevado una exquisita sorpresa. Ya está disponible el número 2, versión digital de Degeneración Espontánea. Gracias a Raúl Gutiérrez, Eva Alejandre Villate, Elena Mahare y, sobretodo, a Nerea Ferrez - mi rusa más chiquita - quienes hacen posible este fanzine. En ella están nombres tan familiares para mí como Awixumayita - niña cólmica en ocasiones, niña de las naranjas y otras cosas -, Octavio Gómez Milián - señor editor y manda besos con O de Octavio - y Laura Tajada - compañera de fatigas, deudora de fiestas y abrazos y aún sin blog -.

"Aquí están recogidos los textos de las plumas más dispares así como los lápices más variopintos de los dibujantes más controvertidos"
, dice la Sra. Degeneración. Yo no llevaría mucho la contraria. Os invito a que lo disfrutéis. Es un placer leer tanta diversidad, y ver tanto trabajo y talento joven y desenfadado. Una treintena de neuronas funcionando dan para rato.
La página 37 es mi huequito y estoy especialmente contenta porque se ha incluido texto e imagen. Nerea me dedica un mimo en palabras donde dice: "Porque Rut es como uno de esos poemas que recordamos de la infancia. Dulce, alegre y perfecto". Gracias, señorita. Pero no le ni hagáis caso.

Lean, señores, lean! y que siga la generación en degeneración.
Besos! y versos.

d.

domingo, 6 de julio de 2008

miércoles, 25 de junio de 2008

Otra forma de verlo.

"Cómo gastamos nuestros días es, por supuesto, cómo gastamos nuestras vidas"
Annie Dillard.

"Una de las pocas cosas que sé acerca de la escritura es ésta: gástalo todo, dispáralo a bocajarro, piérdelo sobre la marcha, una y todas las veces que sea preciso. No conserves lo que parece provechoso para más adelante, para otra fase del libro: dalo, dalo todo, dalo ahora. El impulso de reservar algo bueno para un lugar aparentemente mejor es la señal que se necesita para gastarlo ahora, sin tardanza. Ya aparecerá algo distinto, puede que mejor, más adelante. Estas cosas se llenan por detrás, por abajo, como el agua de un pozo. Del mismo modo, el impulso de guardar para uno lo que ha aprendido no sólo es vergonzoso, sino que es destructivo. Todo lo que no dé uno libre y abundantemente termina por perdérsele. Uno abre un buen día la caja fuerte y se encuentra con cenizas.


La palabra escrita es débil. Son muchas las personas que prefieren la vida. La vida mueve la sangre en tus venas. Huele de maravilla. Escribir es la mera escritura, la literatura es poca cosa. Apela únicamente a los más sutiles sentidos -la visión y el oído de la imaginación-, al sentido de la moral, al intelecto. Esta escritura a la que te entregas, y que tanto te emociona, que tanto te conmueve y te alboroza, casi como si estuvieras bailando junto a la banda de música, es apenas audible para cualquier otra persona. El oído del lector ha de ajustarse, rebajarse, para pasar del estruendo de la vida a la sutileza de los sonidos imaginarios que se desprenden de la palabra escrita".


Fragmento de Vivir, escribir de Annie Dillard.

jueves, 19 de junio de 2008

Si no ves el camino, ¿cierras los ojos?

Ámame por fuera. Fóllame por dentro. Crucifícame la cara. Bésame la cruz. Cávame molinos de fuego. Muéveme pozos de viento. Báilame el vino. Profáname el agua. Ódiame así: mujer. Quiéreme así: puta.










fotografía: albaguapa.

sábado, 31 de mayo de 2008

Marchando una performance!


Esta noche a las 22.00 en EL CAFETÍN (El Largo Adiós): Alma presenta un nuevo número de su fanzine El elefante Rosa. Estarán con ella Alba la cuentacuentos, Marcos el mago y otros personajillos. Algunos colmitos les acompañaremos disfrutando unas agradables cerves... ¿Os apuntáis? un excelente plan para recibir el mes de Junio con alegría.

d.



miércoles, 28 de mayo de 2008

Lo que me llevo.



Una albaguapa de cuento que mola (desde el principio). Una crisis del norte con un viaje al paraíso del té con esponja. Una eva capicúa que vuela y hace volar. Un peter pan con gafas de DG que nunca ha estado en NY. Una mandarina con infinitos librillos de filosofía. Una abril que es todos los meses del año. Una pocahontas con sonrisa analgésica. Un veterinario abridor de cajas de pandora (en segundas veces). Un señor sin corbata con zapatillas verdes (aquí no es). Una paraísa que reza (y folla) y calla. Una becaria a la que le cuesta volver a casa. Un francés de muchos sitios inventor del verbo sonllorar. Una mujer (c)lara que dibuja silencios con forma de pregunta. Un profesor de instituto que sabe disfrutar carcajadas. Un becario en alemania del que sé poco. Un aute desafinado que siempre lleva paraguas (por si acaso). Una lolita que no habla casi pero dice mucho. Un petrus declinado que también guiña un ojo. Una última reunión inesperadamente crucial. Una lista interminable de lecturas, pelis y cosas. Algunos pánicos. Y todas las preguntas del mundo.



Seguramente, si lo piensas,
estos años no van a repetirse.
Vivirás su carencia irremediable,
se llenará de sombras tu mirada,
te habitará el vacío y, con el tiempo,
se destruirá tu imagen del espejo.

Y esperarás cansado, te aseguran,
muchas tardes morir en tu ventana,
buscando en la memoria
ese tiempo feliz, siempre perdido,
esa estación dorada que tuviste
y que debe ser ésta, más o menos.

Fábula del tiempo, Luis MUÑOZ.


Hasta el próximo miércoles.
d.