lunes, 29 de septiembre de 2008

Atún y patata.

Se acaba esto, señores. Tres meses llenos de emociones fuertes, lugares y nombres. Y hasta aquí llegan, yeah. Como dice una que tiene más cuento que Calleja: ¡pim, pam, pum, bocadillo de atún! Empieza otro curso, ¡el último! (o el primero, depende de la perspectiva). Uf, uf, uf. A ver. O mejor, no miramos. Vuelta a la no-rmalidad un poco ordenada, que hasta apetece. Zapatos, retos y ganas a estrenar. Ganas, ganas, ganas. Buen inicio de curso - y demás movidas - a todos.

d.

domingo, 28 de septiembre de 2008

No pasa nunca.

(1 Cor 12,31-13,8a): Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios. Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de predicación y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.

lunes, 22 de septiembre de 2008

¿Qué será?

"Será que la risa vacilona de la autosuficiencia me canta las mañanas entre largas, breves, abiertas o cerradas, que el miedo en las caras tutelares ante la incomprensión total me produce cierto divertimento reparador de ajaduras. O será también que no es nada. Será que los electrones engañan mejor en las auroras a los iris desprevenidos y dejan en paz a los cansados. O será también que no importan". lux. Será que una copa nos sabe a gloria entre jodienda y jodienda. Será que veinticinco redacciones con faltas de hortografía nos hacen hablar aboces o por teléfonos móbiles mientras esperamos la gloriosa venida del espíritu santo. Será que la exaltación de la amistad llega con el poso no oxigenado y un autobús casi perdido. Será que la risa automática-mente contagiosa nos es más que suficiente para dar por buena una noche. Será que las letras luminosas en un cristalito de tres centímetros cuadrados nos llagan los ratos (sólo un rato). Será que pasar página es más fácil contigo. Será la vida, cojones. Qué será de mi vida, qué sera.
Si sé mucho o no sé nada, ya mañana se verá.
d.

martes, 16 de septiembre de 2008

martes, 9 de septiembre de 2008

Marzo en Septiembre.

José Pablo Barragán Nieto - filólogo clásico, poeta, miembro de COLMO Colectivo, salvador de algunos obstáculos gigantes, profesor particular y más cosas - escribe, en su libro titulado Lugares comunes, este poema:
Marzo es el mes más cruel. Lo más terrible fue descubrir que no se detuvo el mundo. Que las estrellas aún siguen alumbrando el firmamento y los pájaros saludan con cantos a la aurora. Que los ríos aún siguen descendiendo por su curso y sigue azul el mar y negros los peñascos en que toca. Que uno, que simple y llanamente fue un testigo, puede seguir impune la rutina de su vida, que ni siquiera tiene que andar con sacrificios para intentar cambiar las sombras de los muertos.
Habla de la muerte. Una muerte figurada llena de tópicos atemporales. Como un torbellino de sentires y pensares. Atemporales. Pero que mueren. Nacen, crecen, crecen, crecen, se experimentan, se comparten, se disfrutan, duelen, joden, machacan y mueren. Porque mueren. Habla de la muerte de otro, o de otra, o de otra cosa. Yo hablo de una etapa. Una etapa muerta. Porque da igual que haya un mes cruel al año, que son doce; importa poco que el mundo no se detenga, cada uno sabe cómo tomarse su t-i-e-m-p-o y hasta dónde; porque desde luego nos quedan - a todos - estrellas, pájaros y auroras y ríos y mar y peñascos. Eso sí: yo no quiero seguir impune la rutina de mi vida y no haré sacrificio ninguno para cambiar ninguna sombra. Porque yo soy la protagonista de mi vida y no mera testigo. Faltaría más. Aunque muera a veces. Hasta el día en que muera del todo y me cubráis de madera y de flores a paladas de tierra mojada.
d.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Más allá de las narices.

Últimas sorpresas encantadoras. Una, que se va un centenar de días y me deja aquí, sola ante el peligro de los cuentos y los cuentistas, con un mensaje en el dedo anular que me recuerda todo el rato tu sonrisa torpe, lo mucho que molestas y las mil historias que traerás hechas un higo en la maleta (a ver con quién me tomo yo ahora los ronmiel...). Otro, que se escapó a pensar, volvió a casa con la esperanza pintada de oscuro esperando que no existieran balcones sin barandilla en la ciudad y trajo poesía sin envolver y muchos minutos para compartir lo pendiente de algunos insomnios tristes cuando se acababan las pastillas para no soñar. Sonó esta canción de Sabina el día de tu despedida, que justo era la que te daba a ti, la bienvenida a casa. Entonces me alegré de conseguir ver, alguna vez, más allá de las narices, y descubrir tesoros escondidos casi en la puertita de casa, que ya tocaba.

d.