jueves, 30 de noviembre de 2006

Gárgola - vacas.

Gracias chicos por dejarme, aunque no vaya de Filosofía. Tremenda ilusión recibirla... ¡por fin! Genial. Ya puedo decir que he publicado algo oficialmente.
Duenda, sin apellidos ;-)

miércoles, 29 de noviembre de 2006

Ellas.

Una. Sala. Dos. Clase. Una llamada. Quedamos. Un paseo. Compramos cositas. Hacemos fotos por la ciudad, como si fuera nueva. Tomamos un té. Hablamos. Nos contamos. . Pensamos. Intuímos. Compartimos humo. Y ganas. Mochila en mano. La calle es nuestra. Luces de Navidad, ag. Un acordeón. Lo suelto a la bandeja, claro. Paseamos. Llegamos. Tres. Dos cafés y un Nestea. Compartimos más humo. Y sueños que empiezan en Marzo. Planes. Pequeños, pero planes. Conversaciones. Confesiones. Un, dos, tres, contando. Mimos con los ojos. Fin del café.
Me encanta tomar café con Ellas. Es de los mejores momentos del día. Respirar a su lado me hace ser un poquito más feliz y contarles mis alegrías, las hace más grandes: a las alegrías, porque se convierten en más importantes y a Ellas, porque acogen mi alegría empezando por sonreírme. Ellas me pintan el mundo de bonito. Y son mágicas, que sus abrazos curan.
Gracias a tí, que te adoro como a nadie y te voy a echar de menos. Otra vez y las veces que haga falta.
Gracias a tí, que me haces ser mejor cada día y me quieres de forma mágica. Te busco y te encuentro, siempre.
Sigamos disfrutándolo, ¿qué os parece?
Duenda.

martes, 28 de noviembre de 2006

Saber mirar.

Pues sí, ahí estaba, efectivamente. Solo consiste en saber mirar, queriendo. Todo consiste en saber mirar, en ir más allá de.
Seguimos aprendiendo.
Duenda.

Cucú, pasó un caballero. Cucú, con capa y sombrero.

Y de pronto, paso lento como serpenteando entre la masa urbanita hacia Ninguna Parte. Calzado de charol, limpio y brillante, galante y respetuoso ante el suelo que pisaba despacio: los adoquines de su calle se sentían amenazados por ese caminar decimonónico. Traje de mil rayas identificando la espesura seria de su saber estar. Capa oscura, de paño, mecida por el viento gélido, adquiriendo matices de grandiosidad y de extrañeza. Sombrero coronando su estatua y dejando entrever, por el ala corta, unos ojos maquillados: artificiosamente perfectos. Todos miraban su silueta esbelta y solitaria. Todos se fijaban en la estela del ayer posado, delatado por las suelas desgastadas de unos zapatos usados, como los besos. Todos centrándose en el bulto descolorido y disonante que dibujaba el artista de bigote espeso y alma serena, una tarde de noviembre del siglo XXI.
Todos, a excepción de unos ojos inocentes que se desviaron fugazmente hacia el tesoro escondido en una isla antigua, no anticuada, llamada “bajo el brazo”. Un lienzo descubierto por el índice valiente de un niño colgado de la manga de su padre, joven despistado de la realidad de su pequeño. Y los ojos del niño olieron el arte con la mirada, percibieron lo bohemio con la curiosidad recién levantada al mundo, aún bostezando. Y nunca más esos ojos azulado plomizos, volverían a preguntar por qué hay especialidades dentro de la normalidad simple de los días sucesivos. Lo disfrutarían sin más, en el silencio de los que nunca se enteran.
* * * * * * *
Y de pronto, ahí estaba mi idea.
Pasó un caballero con capa y sombrero.
En fin...
Duenda ;-)

domingo, 26 de noviembre de 2006

Déjame seguir tocando.

No sé si tengo frío, pero encuentro hielo. Déjame seguir tiritando.

No sé si tengo miedo, pero huelo desazón. Déjame seguir temiendo.

No sé si tengo sed, pero saboreo agua. Déjame seguir ahogada.

No sé si tengo dudas, pero siento desconfianza. Déjame seguir pensando.

No sé si tengo hambre, pero goloseo tartas. Déjame seguir dulcificando.

No sé si tengo ganas, pero noto la fuerza. Déjame seguir intentando.

No sé si tengo amigos, pero valoro la compañía. Déjame seguir disfrutando.

No sé si tengo diferencias, pero no veo lo mismo. Déjame seguir construyendo.

No sé si tengo manos, pero gusto de caricias. Déjame seguir ofreciendo.

No sé si tengo huellas, pero alabo a quien las deja. Déjame seguir aprendiendo.

No sé si tengo sueños, pero imagino sus formas. Déjame seguir pintando.

No sé si tengo canciones, pero invento melodías. Déjame seguir tocando.

No sé mucho, aunque sé cosas.

Déjame seguir sabiendo.

Feliz semana a todos.

Duenda.

sábado, 25 de noviembre de 2006

Chocolat y otras cosas.

"Aún así, el pícaro Viento del Norte aún no estaba satisfecho. El viento habló de pueblos aún por visitar, de amigos necesitados aún por descubrir, de batallas aún por librar. Pero eso sería en otra ocasión.
Y así fue como el Viento del Norte se cambió y siguió su camino. Así fue cuando llegó el verano y una nueva brisa del Sur sopló suave y cándida.
- El chocolate deshecho es mi favorito.
- Ya lo sabía".
Me encantan Juliette Binoche y Johnny Deep.
¿Distingues pastelada de gusto exquisito?
Para soñadores dulces y valientes.
p.d. Peli solita.
p.d. Dejando un rato Teoría. Luego Bécquer.
p.d. Las palomitas de maíz en el cola-cao saben a churro.
p.d. Segundo sábado en casa: se hace raro, pero así ha de ser.
p.d. Almu, ¿lo celebramos? Te voy a echar mucho de menos, la verdad.
p.d. Mañana desayuno a medias.
p.d. ¿Y la exposición de fotografía? Igual Aralita se apunta... ¿eh?
Duenda.

Verso de regalo.

Me gustas cuando dices tonterías, cuando metes la pata, cuando mientes, cuando te vas de compras con tu madre y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo o cuan ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas el olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
"tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno".
Luis Alberto de Cuenca.
"El desayuno".
El otro día me dijeron: "te voy a regalar un verso".
Nunca me habían regalado uno.
Y encontré el poema: sumamos a la lista de descubrimientos.
Sonriendo.

Mil doscientos.

Anoche, de flojito con los Sofos, que los Logos nos desperdigamos. De cerves, que ya tocaba. Una. Divagaciones. Dos. Tonterías inteligentes. Lluvia, desmadre y un señor muy tierno al que pensé cómo sería escribirle una carta bonita: cosas del estado de una... Tres. Berlín, arte y manos, una pena que no podáis verlo. Cuatro. Buena música y mejor compañía. Descontando y a dormir.
Hoy ganas de organizar el tiempo y las lecturas y los trabajos y las prácticas y los apuntes... como si el fin de semana fuera a durar chopocientos años luz. Mucho que hacer, mucho que hacer, mucho que hacer... ¡Calma! Gramáticas - noquedaotra, Estudios histórico filológicos - pornarices, Novelorrios - esloquehay, Estudios críticos - podríaserpeor... Nadie dijo que esto fuera a ser siempre estupendísimo.
No pude por menos recordar un librito de Eduardo Mendoza, Sin noticias de Gurb. Un cuadro costumbrista de la ciudad de Barcelona contado por un marcianito perdido. ¿O el perdido era el amigo del marcianito? Ya no sé quién era Gurb. Lo relaoné con la práctica de técnicas: "Crea y describe un ambiente con un elemento presente en él y que se encuentre fuera de SU realidad" Casi una ecuación matemática llena de incógnitas de grado mil. ¿Que no lo ves muy claro? Ni yo, ¿y qué? pero me gusta. A ver que sale, eso ya es otro cantar.
* * * * * * *
De mis favoritos.
De los de siempre.
De los que tengo que leer porque no queda otra.
De los prestados con ilusión, que igual me gustan.
De los de hacer un esfuerzo.
De los que me quedan...
mil doscientos.
* * * * * * *
- La mirada de la muñeca hinchable, Javier Tomeo.
- Historias mínimas, Samuel Beckett.
- Seda, Alessandro Baricco.
- Juego de niños, Carmen Posadas.
- Cuentos largos, Juan R. Jiménez.
- El amigo de las mujeres, Gustavo Martín Garzo.
- Un león en la cocina, Julioa Otxoa.
- Mañana será otro día, Pedro Ugarte.
- Crímenes ejemplares, Max Aub.
- Los niños tontos, Ana M. Matute.
- Buzón vacío, Juan Bonilla.
- Metamorfosis, Juan Francisco Ferré.
- Los bajitos no tienen razón de existir, Stanley Fisch.
- El espejo y la lámpara, M. H. Abrams.
Buen sábado para tí también.
Duenda.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Cuentos pequeñitos.

La niña engañada.
Su madre le ofreció una naranja si hacía aquellos que ella quería. La niña lo hizo con esfuerzo sonriente. Entonces, la madre, carcajada soez de ojos y dientes, se comió la naranja y le tiró a la niña la piel.
La niña cojió la piel y se quedó mirando por la ventana ¿a Dios? Tenía atravesada una letra de una palabra nueva en la garganta. Y sus ojos, como si la dosis de pena de toda su vida se le hubiera subido anticipadamente a ellos, como si hubieran visto, vivido en un segundo toda la vida, miraban, plomos fijos, densos, gastados, como los de una vieja.
J.R. Jiménez. Historias y cuentos.
Hoy muchas palabras por todas partes,
en cada momento, adquiriendo un matiz.
Pintando de duro, de injusto, de feo, de bonito...
pintando el día de hoy, al menos.
Y muchos cuentos pequeñitos.
Pásenlo bien, señores, que la vida no espera.
Duenda.
"Contar y descontar el cuento."
"No le toques ya más, que así es la rosa."
"Mínima y esencial expresión".
Y entonces, digo yo que...
¿por qué no nos dejamos de pamplinas
y vamos directamente al grano?

lunes, 20 de noviembre de 2006

Feliz cumpleaños, mamá.

Siempre tan dispuesta para tirar de todo, de todos. Comida rica, todos juntos ¿y a que salió todo bonito? Me encanta estar contigo y compartir y discutir... Cuánto te quiero. Gracias por esas sonrisas, esos abrazos y esos tirones de pelo que me regalas cada día.
Pitu, claro.

sábado, 18 de noviembre de 2006

Pequeño homenaje.

Pequeño homenaje para tí, giganta de las metáforas. ¡Pero qué guapa y qué contenta te veo! ¡Qué bien!
Pinta tus horas hasta el último día de viaje fantástico. Hablaremos de espirales y de ovillos.
Sé feliz, que lo demás da igual.
Ah, y gracias por no olvidarte.
Todo va muy bien: tú a lo tuyo, parrandera ;-)
Qué suerte tengo, la verdad.
Un abrazo. Duenda.

lunes, 13 de noviembre de 2006

Que no me pierda.

... yo a lo mío, mientras no me pierda...
Que no me pierda en la noche que no me duerma en el vino que no me pierda en el camino en el abrazo de la gente que tiene el corazón frío Que no me pierda en la bruma que no me duerma en el ruido que no me encuentre confundido en el canto del que adula y que sólo juega conmigo Que no me pierda en el aplauso indiferente de esa gente que aparenta conmigo que no me pierda en un mundo que no entiende que ha vendido ya su alma y sentido Que no me pierda en la tarde que no me duerma vencido que no me pierda en el aire cansado de respirar Que no me pierda en la sombra que no me duerma en el brillo que no me pierda en el cariño del que jura que calcula y que nunca ha sido mi amigo Que no me pierda en la duda que no me duerma rendido que no me pierda convencido en el llanto del que miente y que ya empeñó su destino Que no me pierda en el género inconciente que ha dejado ya su alma al olvido que no me pierda en la risa complaciente del que espera algo a cambio conmigo La vida vale la pena si aprendo a hacer el camino.
Que no me pierda, Diego TORRES.

El laberinto del fauno.

Otra de cuento. Más miedo, más dolor, más magia... más vida, en conclusión. Y prefiero el otro lado, ese que no se creía nadie.
El finde se arregló un poquillo.
Gracias, Chusmi.
Un beso.
Feliz semana a todos.
Duenda.

domingo, 12 de noviembre de 2006

OoOooo...

... y cOmO espuma se deshizO en mil burbujas
para tardar muchO en vOlver a encOntrarse...
Lo peor de la rutina
es cuando
se le cae
la cara de vergüenza.
La mentira somos los tres
e inútil
como el Descubrimiento de América.
Las olas del mar de mi soñando
son grandes y vírgenes
como siglos.
Yo bien ¿y tú? Duenda.

martes, 7 de noviembre de 2006

Una cucharadita.

Aquí tiene. Para cuando apriete la nostalgia. Una cucharadita de esta mágica pócima y listo. Pero solo una cucharadita, que en exceso, ocurre que envenena.
Haga que dure.
Me encanta hablar contigo.
Duenda.
1. Esto es el anuncio de un jarabe-para-no-soñar.
2. Lea atentamente las indicaciones de uso: y cuidado con las contraindicaciones.
3. En caso de duda consulte a su música favorita.

domingo, 5 de noviembre de 2006

uhm...

Uhm... La vida está llena de preguntas y respuestas alborotadas que igual a veces asociamos de manera equivocada. Otras, acertamos en la unión pregunta - respuesta y nos llevamos gratas sorpresas.

Que el miedo a equivocarnos no nos lleve a dejar de cuestionarnos cositas, porque si no, menudo aburrimiento. Una vida sin sustos no mola, ¿a que no? Esos sustillo quizá desembocan en una gran felicidad: complicada, pero graaande al fin y al cabo.

Dedicado. De idiota a idiota ;-)

Feliz semana a todos.

Duenda.

sábado, 4 de noviembre de 2006