viernes, 6 de julio de 2018

Búm, y jardines para todos.

Búm, y jardines para todos.



Saltan chispas desde el cielo de la casa. Una lluvia de luces de colores inunda el pensamiento de la niña que mira absorta cómo es el mismo mar de todos los veranos. Heridas en las manos por trepar un arco-iris-ado con los pies descalzos. Piteras en las entrañas de explotar -siempre hacia adentro: búm, y jardines para todos-. Su hermana sube. Se sienta a su lado. Gozan en silencio simultáneo con el amor de sangre y fuego(s) que las une. De haber sabido qué iba a ocurrir luego, se habrían abrazado más, piensa la niña. Muchas veces. Todas las veces. Cada vez.

Como cada vez se frota las manos la niña tratando de sentir, ahora, aquellas noches rojas, azules y tierra de doce años, donde todo era mediterráneamente cálido, donde la luz, de tanto ruido, se volvía sorda.

A veces veía dragones.

d.

martes, 26 de junio de 2018

Cuencos de agua con uvas recién cortadas.



Para Dolo.

Se enfrentan, surgen, cortan flores, curten silencios, curan conciencias, lavan heridas muy calladas, limpian fangos de otras veces, honran armas de construcción masiva de familias que son y serán siempre y en todas partes, acaparan tesoros que abrirán, irremediablemente, otros más tarde, se ciernen y aletean, cantan con las yemas en las mejillas, salen hacia, se conocen - y se reconocen -.

Suave es el legado que dejan en la boca, ronco es el de los ojos que no entienden, que no duermen, que no nada(n) porque gritan las ausencias.

¿Es que, acaso, hay, en algún mapa, ausencias que no son prematuras?

Cuentan años, cuentan vidas (cuántas), llevan en volandas hasta arrecifes desde tierra seca, hasta trenes que anuncian sólo viajes de llegada, hasta cuencos de agua con uvas recién cortadas.

Descánsate en la búsqueda. Ya las tienes.
Esas manos, ahora, para siempre, son las tuyas.

d.

domingo, 3 de junio de 2018

"En todos los corazones anida el sentimiento de culpa. La aceptación de esa angustia es el camino doloroso y único que lleva a la fe y a la salvación", S. Kierkegaard.


Para anidar ha de haber nido. La culpa no es cálida, uno no se acurruca en la culpa. La culpa es el pájaro caído del nido y alimentado amorosamente por la mano que acunará primero para después dolerse, quizá, seguro, con gratitud. A lo mejor también con alegría. ¿Por qué un camino en el que creer y que nos salve? ¿En qué? ¿De qué? ¿Para qué un nido del que volar? ¿Para qué un camino si el viaje es a ninguna parte? La culpa siempre. Y el dolor, dolor es. Saber para dolerse. Para no dolerse si nos duelen. Para aprender a coserse al/del dolor que no se irá. Saber para elegir dónde anidar. Ya queda menos. Sostente. Quizá arrimen su hombro al tuyo. Ya no queda casi, ya verás. En todos los corazones anida la culpa. No la acurruques. Vuela.

martes, 8 de mayo de 2018

Agua es una palabra polisémica.





Agua, agua quiero que nace. Mientras, lluvia en los cristales deshaciendo los dolores de otras lluvias. Rocíos usados. Otras veces, para las mismas cosas. Agua, dame agua, pide el aire. Gota a gota, una, sola, en el recuerdo de lo amargo que no sabe. Agua, grita el agua, la cordura. Nieblas que acaparan los compases que dibujan líneas rectas hacia mares-boca, tan familiares que no entiendo. Agua, grita la niña del espejo. Niña. Ta. Ta. Ta. Rá. ¡Agua! Los papeles mojados, las vidas ajenas, la cabeza fría, la casa vacía, las maletas siempre abiertas. Agua que no sacia el miedo. Agua que no limpia. Agua, agua quiero, agua. Las manos de agua para tocar, con delizadeza, nuestro pán-ico de cada día.

d. 



lunes, 2 de abril de 2018

Misterio y últimos fríos.



Para María.

Dios está descalzo, pensaba cuando era niña. Los tambores resonaban en las tripas mientras mi madre me peinaba. Era un gusto. Con zapatos de charol recién limpiados, iba dispuesta a batir mi palma que aún olía a fresco. Yo no entendía por qué había que batir palmas. Ni por qué se portaban a los hombros cruces de madera en señal de penitencia. Yo, entonces, no entendía muchas cosas. Ahora quizá tampoco. Pero me gustaba el olor a incienso, y las velas derritiéndose sobre el asfalto. Eran días de misterio y últimos fríos. Eran días familiares. Pensaba, también, que todo eso que sentía, al calor de los míos, era la felicidad. Hoy sé, que, sin duda, era de las cosas más cercanas a ella.

d.

*Derechos de imagen cedidos por María Moraga.

jueves, 8 de marzo de 2018

8 de marzo de 2018. Queridas todas las mujeres de mi vida.



8 de marzo de 2018.

Queridas todas las mujeres de mi vida:

Aquí estoy. Llena de instinto y cuentos: uno, dos, tres, cuarenta y mil -que decía de pequeña, me cuenta siempre mi madre-. Agarraos fuerte. Aparezco para escapar: siempre fui muy hábil escurriéndome entre los dedos de las manos bien abiertas. Cuántas cosas, cuánto tiempo. Hoy es un día que celebro. Especialmente desde este exilio circunstancial, desde este Norte sin norte, desde esta tierra embrujada que ya adorodio para siempre. Celebro la vida, el amor, las mujeres a las que quiero, las mujeres a las que amo. Os celebro. Llenas, vosotras, de gracia, en este mundo que parece que se apaga. Luz sois. Desde Emilia, y, también desde Carmen, hasta la última que haya entrado sin aviso en mi mar de fueguitos. Mejor aún: desde María y Paula, abuelas mías (cuánto cuánto cuánto os echo de menos), allá donde estéis, con todo el gggenio y la grandeza de mujer castellana de raza matriarcal, hasta cada pluma que analizo y miro y mido y mastico y dejo volar, igual, hacia el olvido que nunca muere. Si supiérais. Ay, si supiérais. Hoy es el día de recordar hitos cotidianos y hechos legendarios, de salir a gritar a las calles, y, sobre todo, de cantarnos y bailarnos por dentro, bien alto y bien claro, lo vivas que estamos. Si descubriérais verdaderamente lo que hoy os quiero regalar: que me alcance la voz y os hablen mis palabras y os borden bien las mariposas. Que se cuele mi calor más entrañable en vosotras, amigashermanas, en todas y cada una. En mi debilidad, me hacéis fuerte. Gracias por acompañarme en el camino y hacerme mejor. Por soltarme, y por no soltarme. Yo, hoy, paro. Me permito saltar al vacío, ser una loca, confundirme de camino. Yo, hoy, me paro. Me paro, para decir al mundo que no me bajo. Que aquí me quedo, que me lanzo a volar, a mi aire, a mi manera. Cuántas cosas. Mujer soy. Todos los días de mi vida. Que no me voy. Que no nos vamos. Que nos quedamos.

Todo mi amor. Toda mi luz. Todo mi marzo para vosotras, queridas todas las mujeres de mi vida.

d.


miércoles, 17 de enero de 2018

Una fuga.

Somos islas en un océano sin bordes, sombras en una calle sin luces de bohemia, botas sin espuelas para el trote, cribas de grano en año de mala cosecha. Somos agua de pozo en medio de un tsunami, miedo rojo en la alegría que se fuga y alegría en lo más negro que se queda. Somos lo que otros planearon sin acierto. Somos tan sin sal, tan sin todo, esmerándonos con mimo en parecer lo que hubiéramos querido.

Somos, somos, somos
boca llena,
corazón vacío.

Somos islas en un océano sin bordes donde tocarse no estremece, no consuela, no alivia, no nada. Somos el estorbo, la prisa del pan con penas; donde tocarse es la chispa que prende el doloroso disimulo de creer -soberbia, pero cobardemente- saberlo 
todo.

d.

lunes, 24 de octubre de 2016

Coro.



Ecos formando un coro. Algo aquí no empieza a su hora. Se oye crujir la madera, pero no es el gesto pródigo que espero el que aparece, ni punteos aprendidos de memoria. Faltó poco para las melodías afinadas. Hay un acertijo donde entonces había una llave.

El cielo se encaja en las sienes.

Y la noche.

Dicen que se trata de no pensar. Para que no duela, dicen. Como si acaso te me olvidaras. Cuando con cada letra que trazo acaricio tu ausencia, tremenda y enfermiza manera de sentirte aquí conmigo. Quiero pensar que no te has ido, que sólo es que tienes el don de desaparecerte.

¿De qué lado estás? En las guerras siempre hay que posicionarse.

Esto no
es una postal de vacaciones.


d.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Borrador.


(A propósito de un dibujo de Alberto Ruiz Yesa)


En los bordes se vuelve vergüenza 
la herida.
No hicimos nada. Dejamos
que el miedo les pasara a otros.

El arte es un refugio-pared
donde mirarme,
donde no mirarte.

Y desobedezco al lápiz
que dibuja cómo volver a querer
fijarme en tus ojos,
desenredarte cicatrices,
atenuar el dolor de la existencia 
consciente
que toca las paredes de esta casa.
d.

domingo, 12 de junio de 2016

Pimpilipausa.


Hay demonios que se van con junio.

Cuando la pimpilipausa aletea
el polvo de las últimas flores de agua
y no importan los yugos, y tampoco las promesas,
ni los ojos que no miran a los ojos.

Se deshacen, entonces,
las versiones poliédricas que hipnotizaron las sombras.

Volvemos a volar cometas de paz y de ahora
y la (pequeña) ataraxia pide permiso
para quedarse un rato más a jugar
entre los hilos de los dedos de las manos
que dominan, ahora sí,
el
viento
sur
y las verdades que llegan en verano.
d.