lunes, 1 de septiembre de 2008

Más allá de las narices.

Últimas sorpresas encantadoras. Una, que se va un centenar de días y me deja aquí, sola ante el peligro de los cuentos y los cuentistas, con un mensaje en el dedo anular que me recuerda todo el rato tu sonrisa torpe, lo mucho que molestas y las mil historias que traerás hechas un higo en la maleta (a ver con quién me tomo yo ahora los ronmiel...). Otro, que se escapó a pensar, volvió a casa con la esperanza pintada de oscuro esperando que no existieran balcones sin barandilla en la ciudad y trajo poesía sin envolver y muchos minutos para compartir lo pendiente de algunos insomnios tristes cuando se acababan las pastillas para no soñar. Sonó esta canción de Sabina el día de tu despedida, que justo era la que te daba a ti, la bienvenida a casa. Entonces me alegré de conseguir ver, alguna vez, más allá de las narices, y descubrir tesoros escondidos casi en la puertita de casa, que ya tocaba.

d.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Me puedes decir qué poetas aparecen en esa antología? Gracias

Duenda. dijo...

anónimo: pues claro. a ver: rafael guillén, antonio carvajal, miguel d'ors, álvaro salvador, javier egea, josé carlos rosales, ángeles mora, vicente sabido, antonio jiménez millán, luis garcía montero, luis muñoz y fernando valverde.

de nada.
d.

La cónica dijo...

Da gusto encontrarse tesoros a la vuelta de casa. Da la sensación de que los duendecillos (o las duendecillas) han hecho su trabajo.

A las esperanzas oscuras, pintadas de colores, si se puede.

Besos

Duenda. dijo...

laco: da gusto...
d.

Anónimo dijo...

muchas gracias, soy poeta-granadina (si eso existe) y esta antología no la conocía. un saludo

Max Verdié dijo...

¡Ah! ¿Pero no sabías que había tesoros escondidos en todas partes?

Muá.

Duenda. dijo...

anónim(a): de nada.

max: a veces (pasa que) se me olvida. pero sigo encontrando.

d.