jueves, 12 de agosto de 2010

Egoísmo razonable.

<< Para poder decir "yo te quiero", primero hay que aprender a decir "yo" >> , decía Ayn Rand. Sostenía también que el ser humano debe elegir, a través de la razón, sus valores y sus acciones; así como aludía al derecho individual a la existencia sin sacrificio y sin sacrificarse, puesto que nadie tiene derecho a elegir por otro o a imponer ideas valiéndose de la fuerza. Egoísmo razonable, lo llamó.

Podríamos resolver el asunto - como bien apuntó Lara - aludiendo al << carácter enclítico del pronombre en posición de sujeto >> , pero no se trata de eso. Llevo meses leyendo eslóganes del tipo: somos lo que comemos; somos lo que leemos; somos lo que escribimos; somos lo que vestimos; somos lo que pensamos; somos lo que escuchamos; somos lo que queremos. ¿Lo que queremos? ¿O lo que nos dejan? El pasado nos ata, el presente nos inquieta, el futuro da vértigo. Y todo desde un yoísmo aterrador. Nada de somos, soy. Porque yo lo valgo. S-O-Y. Y aquí incluso alguno podría comentar el origen de esta primera persona; pero mejor lo dejamos, que ni las analogías formales ni el leonés nos interesan justo en este momento.

Juan Ramón decía << Hoy lo de hoy >> ; pero eso, hoy por hoy, es prácticamente imposible. Este mundo obliga a la proyección desde que uno se levanta hasta que uno se acuesta. Cada día uno tiene que pararse a reflexionar en qué, en cómo y en para qué. A los días les faltan horas y muchas de las que tienen se van en esa necesidad de control; eso sí: hay que tener en cuenta, como principio número uno, no ir más rápido de lo que se puede. Porque todo no puede ser aquí y ahora. De hecho, muy pocas cosas pueden.

El famoso << Vuelva usted mañana >> de Larra. Eh, pero si viene usted mañana, ya se le ha pasado el plazo; y si viene ayer, no se adelante porque las cosas de palacio van muy (pero que muy) despacio. Y con todo y con eso, debemos mantenernos firmes, dado que el camino escogido requiere paciencia. Y perseverancia agotadora. Eso sí, lo de pisar al compañero, que sea disimuladamente, por favor, no vayamos a dejar huella en su nariz. Y es entonces cuando también uno se plantea hasta donde es capaz de llegar sin faltar a sus principios (éticos, morales, cristianos, budistas o chiripitifláuticos) y cuando se da cuenta, también, de que los que se los saltan, llegan antes. Entonces llega el momento de elegir si ser liebre o tortuga.

Requiere, todo esto, capacidad de control. Y aquí, volvemos a Ayn. Derecho individual a elegir un ritmo aunque el mundo arrastre, aunque la sociedad exija, aunque los demás superen y nos pasen y sean mejores o simplemente lo parezcan o nos los parezca a nosotros. ¿Cómo se mide que alguien tiene mejor vida y mejores planes que uno? ¿Hay un canon? ¿Cómo decidimos que el de al lado es más feliz? ¿Y en qué momento? ¿Hasta qué punto nuestro pasado nos influye? ¿Somos lo que somos o lo que fuimos? Aunque queden cenizas, ¿podemos decidir cortar con lo anterior y enterrarlo? ¿Y empezar de nuevo?

<< La felicidad se debe a todo lo que te ha querido y a todo lo que te ha dañado; los recuerdos seguirán siempre haciendo daño, pero nos servimos de ellos para no cometer los mismos errores >> , dice Mir. Para no cometer los mismos errores o, bueno, al menos, para intentar no cometerlos. Es un orgullo ser capaz de visualizar todo esto y por encima de todo, sentir orgullo de quién es uno hoy. Y de cómo y de con quién sin olvidar de dónde viene.

<< Critón, le debemos un gallo a Esculapio. Paga mi deuda y no la olvides >>. Me contó Lux que éstas fueron las últimas palabras de Sócrates justo antes de morir. Y así es como quisiera entender los días: recordando lo que fuimos en su justa medida y ajustar cuentas sin dejar pendiente y sin olvidar del todo, para que sirvan. Por los daños paliados. Y por las personas y sus hechos. Y por el pasado que cada vez pesa menos porque lo verdaderamente importante es lo que pasa en el momento presente. Se trata de la reconciliación con antes para la paz de ahora sin negar la responsabilidad y sin culpa ni culpables.

Porque creo que: Somos lo que somos. Porque nadie preguntará cuánto se tarda ni cuánto hemos tardado. Porque lo importante es llegar. Así, elijo yo. Ser tortuga. Con el caparazón semiblando (para eso están las pastillitas de calcio); y, con regularidad, una pizca de plancton de egoísmo razonable.

d.

8 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Que bello es volver por tu espacio.. es un gusto leerte..

después de mucho tiempo de ausencia..

Espero ponerme al día ..

Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos de siempre..

poeta bululú dijo...

Interesante reflexión, Duendecilla, y muy bien expresada -no podía ser de otro modo-. Yo a veces también me atornillo a reflexiones que me llevan a digresionar sobre todo lo divino y humano, aunque al final una no llegue a ningún sitio inexplorado anteriormente por alguien mucho más sabio... pero bueno, lo esencial es eso... percibirnos y sobre todo llegar, aunque tardemos.
Mola tu escrito.
Como verás por mi actualización de hoy... fíjate, mis fotos, recuerdas que hablamos el otro día, han generado unas líneas en La Opinión zamorana, toy contenta, oyesss...jajaja.
Te dejo el enlace -por no andar escribiendo aquí direcciones de correo ni cosas de ésas- de eso que te dije en Bilbao, por si te interesa. Anímate.
Un beso grande, chiquilla -y suerte si tienes tarea en septiembre-

poeta bululú dijo...

Y ahora el enlace, cabeza la mía, brrrrr...

http://www.bilbao.net/nuevobilbao/jsp/bilbao/pwegb010.jsp?idioma=C&color=rojo&padre=HOM&tema=&subtema=45&padresub=II*&ficha=007330753760543&agenda=1

Duenda. dijo...

ana erre: ¡gracias! me gustó que nos encontráramos y hablar contigo. enhorabuena por aquello de interpelar, me alegra mucho. y guay el link, a ver si me animo ;-)

muá.
d.

Duenda. dijo...

sr. payés, por cierto: gracias por los halagos y un saludo!

d.

Sara dijo...

Y con esa filosofía que llegues y que lo veamos. Bella. :-)

Duenda. dijo...

mi poeta de los colores! ganas y GANAS de hablar contigo de cosas. y para bella, usted.

abrazos gordos y azules. esperándola en esta ciudad, ya un poco suya, también.

d.

didomiriam dijo...

como te dije no pinto nada (y nunca mejor dicho) entre tantas bocas importantes, pero se agradece tener una mencion honorífica. un besin guaPPa