lunes, 11 de enero de 2010

Humo(r) rojo.

Terminaba mi dossier de géneros literarios - que incluía una reseña sobre su librito de poesía - cuando he recibido la noticia del nacimiento de Iván. Ce ha sido mamá. Hoy me siento un poco tía.
d.
Humo(r) rojo Celia Prieto Mazariegos. Espacio de humo. Ediciones Librería Cálamo. Zaragoza, 2008. ¿Qué es lo que espera uno encontrarse en un libro de poesía moderna? Etiquetas no, gracias. Desde luego, verso, rima, metro y ritmo, hay. Y más cosas, porque Celia de esto, sabe mucho. De sabor y de saber también. Celia Prieto Mazariegos es una encantadora mujer que ubica su nacimiento en una fábrica de chocolate y sus interminables horas de trabajo tras la barra de un bar de un lugar ciertamente oscuro llamado el Lagarto: bien podríamos explicar, así, el sabor agridulce de los besos que reparte a través de los versos. Debuta con este Espacio de humo apadrinada por un agente editor de la poesía actual de primera fila, Ignacio Escuín Borao, y mimada por una de las librerías más especializadas de la capital maña, Cálamo. El librito nos da pistas desde su portada, y es que el título es minúsculo y el nombre de Celia, puede parecer desmesurado. Pero es que, señores, es a Ella a la que nos vamos a encontrar en todas y cada una de las composiciones. En todas y cada una de las composiciones se toca el poso de haber escuchado música de autor español canalla como Joaquín Sabina y música de trovador contemporáneo hispano como Silvio Rodríguez; en todas y cada una de las composiciones se acerca uno a Borges y a los cuentos de Andersen y también a Pirandello y a algunos clásicos; y, en todas y cada una de las composiciones, asiste uno a una ceremonia de respeto e influencia delas clases universitarias del profesor Javier García Rodríguez. No sobran los datos, porque Celia es mujer de agradecimiento y en esta primera obra realiza un repaso biográfico sin querer queriendo. Bar woman que observa, que piensa, que intuye, que preve, que conoce y que no puede / sabe / quiere vivir sin compartirlo, sin transmitirlo. Los poemas son breves, concisos, bien escritos, imprevisibles y ordenados dentro del caos en que se ubican, con sorpresa final que deja espacio (de humo) a la búsqueda. Hay en ellos enumeraciones y juegos de palabras, filosofía de la calle, de la vida, mirada de la infancia en absoluto infantil, tristeza por fuera y por dentro, soledad y locura que cura. “Yo vengo de otro mundo”, empieza. “A veces me diluyo en una copa”, continúa. “Del tiempo, ¿qué nos queda?”, se / nos pregunta. “Está prohibido entender”, increpa. “Un tesoro muy grande y ya nunca jamás”, termina. Es entonces, cuando entendemos, que el Espacio de humo de Celia es un espacio de humor rojo, de líquidos vitales que fluyen y que nos cuentan la vida en forma de poema sencillo – que no simple – y pequeño – de breve, no de corto, que da para mucho –. Apto para mayores de edad (de espíritu) dispuestos a ser niños y jóvenes para siempre.

Rut Sanz Montaña.

3 comentarios:

aralia* dijo...

Qué genial!

Expira cariño ;)

Duenda. dijo...

aralia: espero que quisieras decir que "espira cariño" porque si no, qué miedo...

;-) muá.
d.

Velasias dijo...

Suscribo lo dicho Rut, y envido a grande, que lo será sin duda nuestra Celia (aunque por madre ya lo es). Buen libro sin duda, y no es pasión de amigo... y si lo es, que más da ¿no?.
Beso.
Cuídate.