viernes, 14 de octubre de 2011

Cuando ya hablan todo los poemas que una encuentra porque le regalan.


HEIMAT

Sí, uno se complica demasiado.
Viaja y estudia por el mundo, escribe
y se marcha de casa argumentando
lo mucho que se aburre en su ciudad,
lo absurdas que le resultan las vidas
de aquellos que se quedan para siempre
Y cuando vuelve para descansar
en los días felices del verano
ve a su padre mirar por la ventana
con las manos metidas en los bolsos.


Entonces piensa en qué estará pensando
y, cuando la ventana queda libre
y  todos duermen, se asoma a mirar
los márgenes muy verdes de la gleba,
las farolas temblando sobre el río
de los patos que duermen embuchados,
las nubes avanzando ante la luna
mientras en la autovía se dibujan
las estelas lejanas de los coches
que ocultan el abismo de debajo.

Y con ese pensamiento regresa
al exilio prometiéndose volver
tarde o temprano, sin saber muy bien
de qué lugar remoto de la sangre
le viene ahora esa inusual urgencia
de ver por la ventana del salón
todo lo que no pasa en su ciudad.


Carlos CONTRERAS,  El eco anticipado.

7 comentarios:

Riol dijo...

Momentos demasiado tranquilos en apariencia que desbordan nuestras mentes de recuerdos, deseos, anhelos y futuros aún no escritos... bonito poema.

Dama Atómica dijo...

y eso es tan verdad...

duenda. dijo...

riol: ¿a que sí?
evita: y eso es tan TAN.

recuerdos y abrazos.
d.

Ignacio Carcelén dijo...

Tengo urgencia por encontrar dinero y sentirme como mis abuelos, como Rimbaud, creo que independencia y seguridad está él.

duenda. dijo...

ignacio: bienvenido al blog. tenemos urgencia por cosas, sí. también por las que dices.

d.

Eduardo dijo...

Uy duenda, este poema me suena...

duenda. dijo...

eduardo: claro! me lo pasaste tú!

d.