sábado, 10 de septiembre de 2005

Hablando de algo bonito.

Tomábamos ponche en el salón, contábamos historias. Hablábamos del mundo y la opinión que dio nuestra memoria.
Nadie quedaba alante y nadie atrás, era una tontería; y ahora nos peleamos por llegar antes del otro arriba.
Dime cuándo todo cambió. Dime cómo se estropeó. Dime cuándo la conversación se hizo gritos Cuándo, dime, fue la última vez que... hablamos de algo bonito.
Yo tuve malos tiempos y de tí solicite energía; y tú tenías momentos que quizá, apenas sí tenías. Si tiras de la cuerda tiro yo y así hasta que se rompa. Con esa misma cuerda, antes los dos, saltábamos la comba.
Dime cuándo todo cambió... Hablemos de algo bonito.
DELAH, Hablemos de algo bonito.
Regalo de Pía, de sábado por la noche.
Pero no es triste, ¡que no! Solo que presta asgaya, ¿verdad, pequeña?
Es para saber seguir... hablando de algo bonito. Con la gente. Beso de buenas noches: me voy un rato a compartir humo con Almu.
Duendecilla.

2 comentarios:

Duenda dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Duenda dijo...

Mi tata: Gracias por los mimos de anoches. Como tú... nadie. Tus mimos, solo son tuyos. Y tus mimos para mí solo son NUESTROS. Intransferibles, eternos en la memoria cuando estás en Madrid y ese frío, que solo puedes salvar tú con tus abrazos babosos, me provoca algún que otro escalofrío.

No te preocupes por nada, ya te lo he dicho muchas veces: Almu siempre será Almu.

Te quiero, morenita.

La tata peque: ruti.