miércoles, 13 de diciembre de 2006

La línea más triste del mundo.

Viajamos para entender, para entendernos. Viajamos para encontrar, para encontrarnos. Viajamos para comprender por fuera y buscarnos por dentro. Realidad 1, realidad 2, realidad 3. Ideas, sombras, ficción. Fotografía, literatura, música: arte en general. Previos, trayecto, destino. Se encuentra usted aquí. Peripecia. Guía Pilot, que no Guía Campsa. La Princesa Prometida tiene todos los tópicos del cuento maravilloso y la echan siempre por la tele en Navidad.
¿Y a mí qué? ¿Por qué tanto afán por ponerle nombre a todo? Hoy me han entrado ganas de llorar en clase. De llorar de tristeza.
Hago mil fotos al día y ninguna se me olvida. Nací, crecí y criaré malvas entre fotografías. ¿Y hoy me cuentan que mortalizar los instantes es metafórico y que las imágenes van perdiendo su sentido? Algo tan simple como que la felicidad cabe en un Epi de diez centímetros de altura, regalo de un día porque sí. ¿Y hoy me cuentan que un día me miraré al espejo y no me reconoceré?
"Mirarse al espejo y no reconocerse". Es la línea más triste del mundo. Igual, cuando ese momento llega, si llega - que yo no me lo quiero creer - las fotos ayudan. Hoy me han entrado ganas de llorar en clase.
Duenda.

p.d. 2 días y contando...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

He vuelto después de mucho tiempo.
Por lo que cuentas, estás creciendo. Eso siempre duele, claro. Pero más que quejarse, yo siempre he pensado que se debe dar las gracias a los que nos ayudan a crecer. Reflexionar, preguntarse cosas, es complicado pero da muchas satisfacciones. Joé, hablo como un cura o como un maestro, yo que ni creo ni enseño.
Y por lo que parece va a ser tu cumple. Felicidades ¿Cuántos caen?
Vuelvo al calorcito.
Besos azules
TCL

Duenda dijo...

Me alegro de que hayas vuelto. En realidad me gusta pensar que no te has ido. Me gusta que os mantengáis cerquita, que me animéis a seguir - ¿ilusa yo? ¿dónde? -... aunque no todo sean cosas bonitas y las palabras se conviertan en diminutos sermoncillos que, en el fondo, se agradecen.

A mí me parece que es bueno quejarse si de ello se saca algo fructífero y se sigue adelante, ¿no te parece? Yo soy una quejica y me encanta.

Caen 21 y gracias por las felicitaciones, ¡qué guay!

Duenda.