domingo, 24 de junio de 2007

Armónicos eléctricos.

Formas complicadas que no sabe cómo moldear, le quitan las fuerzas de intramundos sin auscultar. Discusiones con sus contrincantes de batalla: gana sólo cuando le da la gana. Le despierta el invierno que llega con retraso y lento como un semestre en una universidad americana: excesiva y viperina, de uniformes horrososos y lunches. Los cables del teléfono están roídos por cucarachas que devoran las migas del pan de su cocina. Los reproches tendidos al sol no se secan por estar expuestos en un patio de luces de bohemia donde las vecinas comentan, entre rulos y batas rosas, el axfisiante olor a plástico. Sacude sus calcetines de arena restando tiempo a un argumento sin clasificar y obviamente no recomendado para todos los públicos. Desayuna las sobras de la cena de antesdeayer. Hiperventila a siglo de mil años por hora y se pinta los labios en un espejo roto con reflejos copulativos conjugados por terceras personas de plural absolutamente desconocidas y demacradas. Muerte cerebral. ¿Firmó el permiso para que desenchufaran? Las millas del océano de lejos contestan. Comienza el espectáculo.

d.

4 comentarios:

pindongo dijo...

A veces eres demasiado para mí.
:D

Duenda. dijo...

Pindongo: pero solo a veces.
;-)

mua!
d.

Velasias dijo...

A veces eres demasiado en general... me encanta.
A ver si nos ponemos de acuerdo para quedar.
;P

Duenda. dijo...

Edu: guapo! Eso, a ver si nos ponemos de acuerdo ¿para quedar o en general? jajaja...

beso!
d.