sábado, 16 de febrero de 2008

Llévame donde no haya luz.

Calla. Calla para convertir el silencio en cómplice, para saber si el eco existe: que el vacío a veces grita. Las llaves no dan siempre la solución correcta - ya ves - y las palomitas de colores son la única aventura del último viaje que nos queda. La flor de pascua cuenta estaciones en amarillo y el signo igual habla sin usar la palabra matemáticas, en un mundo donde un mimo grita ¡bravo! tentando a la muerte, pactando con la suerte.



d.

5 comentarios:

Vorna van Drakenberg dijo...

Un día pintaré un mimo mudo de amarillo, le alimentaré a base de palomitas de colores, para que su ¡bravo! tenga eco en el vacío de una habitación sin paredes y sin llave. Y callaré. O despertaré. Da =, para el caso...

Duenda. dijo...

Gemma:
Ese día tiene ratos de no llegar, y ratos de haber pasado para siempre. A ver qué hacemos para entonces.

Un beso.
d.

Doushura dijo...

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Vorna van Drakenberg dijo...

Doushura...plaga que eres...deja de contaminar mi pitufilla azulada con tu bilis que mala e incorrectamente disfrazas de inglés.

ROCÍO dijo...

te dejo un besitín y muchos ánimos wapetonananananana.

muas!!!