lunes, 4 de febrero de 2008

Lo que dije.

Respuesta a los Customizados de Dama Atómica:



Resignación consentida. Cada día me parezco más a mi madre. Y no me atrevo a pedirme una Erasmus donde nadie me bese en la frente por las mañanas. Quiero irme a Lisboa porque sé hablar en francés. Me asusta el pasado y me fabrico un escondite debajo del flequillo. Me gusta lo que soy mañana, aunque no me es suficiente. Leo a poetas maldecidos por la métrica y sigo escuchando a Sabina. He dejado de fumar entre semana y supercalifragilisticoespialidoso sigue siendo una de mis palabras favoritas. Tengo veintidós diciembres encima y me cuesta pensar si el futuro que planeo bajito es el adecuado. Quiero escribir todo el rato y mirar a través del objetivo pero no me gusta el arroz. Y he cambiado las doce uvas del año nuevo por doce materias que me provocan ligereza intestinal. Quizá por eso me gusta tomar café a las cuatro, para aguantar por la noche y dormir por las mañanas. O quizá no. Y he visto en Zara un abrigo precioso.
d.

3 comentarios:

Damatómica dijo...

Unas cuantas veces intentamos resignarnos. Tomamos lo que nos gusta de nosotros mismos y nos miramos, pasado el tiempo, con asombro de lo que pensamos hacer. La política más correcta es aquella que otros hacen y a nosotros nos gustaría pero no nos atrevemos. Vivimos asustados, escondidos de nosotros mismos y nos quedamos perplejos en el espejo que no refleja lo que fuimos. Nos da lo que somos y esa imagen no nos gusta. Y cambiamos de vestido, cambiamos de peinado, intentando ser lo que quieren que seamos. Buscamos un "yo" propio, pero seguimos comprando en Zara. Creemos atracar a nuestros padres, pero nos atracamos a nosotros. Borramos nuestra identidad leyendo libros que han sido escritos por otros, identificándonos con superhéroes de plástico, tratando de hacer ver al resto que somos especiales, que no existen NADIE como nosotros. Nos volcamos en enseñar nuestras ideas, en querer convencer de que son únicas. Pero ya todo existe, no podemos crear algo más allá de nuestra realidad. Es entonces, cuando tomamos conciencia de la alienación constante a la que estamos sometidos. Entonces es cuando despertamos y queremos dormir todo el día, por que es allí, donde hacemos cuanto queremos, es allí donde nos encontramos y por supuesto es allí donde somos nosotros mismos. Aunque nos asuste.

y me pinto el pelo con rotulador dijo...

AY!

Te has ganado un beso por descubrirme un nuevo sitio donde esconderme...

Muá!

Duenda. dijo...

evita: guapa!
bego: escóndete cuando gustes!

besos.
d.