martes, 24 de mayo de 2005

Decisiones

¿Un helado de chocolate o mejor de limón? ¿Azul o Rojo? ¿Pintar o escribir? ¿Soñar o vivir? ¿Esperar o que esperen? ¿Sí o no? ¿Cocacola o Pacharán? ¿Hoy o mañana? ¿Ahora o nunca? ¿Sol o lluvia? ¿Luna o estrellas? ¿Cerca o lejos? ¿Un beso o un abrazo? ¿Renacimiento o semántica? ¿Tú o yo? ¿Yo o el resto? ¿Gorro o pañuelo? ¿Llamar o que llamen? ¿Escribir o que escriban? ¿Echar de menos o que echen de menos? ¿Querer o que quieran? ¿Pasado o presente? ¿Comprender o convencer? ¿Rabia o paciencia? ¿Sonrisa o lágrima? ¿Abrir o cerrar? ¿Pensar o hacer? ¿Sentir o pasar? ¿Que nos la sople o implicarnos? ¿Hacer o que hagan? ¿Miedo o valor?... Todos los días se componen de decisiones. Algunas sencillas, otras no. Algunas fáciles, otras no. Algunas no dan miedo, otras sí. Algunas nos harán reír y otras llorar, aunque sea de emoción. Unas llevan un rato, otras un tiempo, otras... casi una vida. Pero... todas las tomamos porque nos van a hacer felices, porque nos van a regalar paz. O eso, me enseñaron muy bien no hace mucho. Y decidamos lo que decidamos, habrá miedo. Pero no hay ningún valiente sin miedo, porque entonces no sería un valiente, sino un necio o un loco. Nunca es fácil tomar una decisión, así que la mejor medicina, una sonrisa paciente, o una sonrisa que llore amablemente; pero una sonrisa. Me quito el sombrero. Es mi decisión.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Las decisiones que se toman no siempre son para hacernos felices, muchas veces metes la pata hasta el fondo y la cagas totalmente, si que es cierto que puedes tomar la decisión de intentar arreglarlo, pero si ya no se puede arreglar??? lo ves, no siempre son para hacernos felices.
Un besazo nena, ciao!!
eva

Anónimo dijo...

Una decisión no se puede evadir. Avanzamos sobre decisiones, para bien o mal. La cosa está en que al tomar una decisión se sea responsable, y se sepa seguir adelante. (todo sea que la decisión en cuestión merecezca la pena).

Sigámos avanzando! Sino hubiera decisiones en esta vida...qué vida sería esta?

Saludos

RJ

Salmónido dijo...

Las decisiones sí que pueden evadirse. Pero no sin daños colaterales. Si no le cambias el aceite a lámpara, se apaga la llama. Y cuando rompes un espejo, no puedes volver a pegarlo. Necesitas uno nuevo. Y no va a ser el mismo.

¿Lo peor? Esperar para nada. Porque llega un momento en que, cansado, te paras. Y aunque dejes de estar cansado nunca vas a volver a querer seguir ese camino.

Son los daños colaterales.