miércoles, 29 de junio de 2005

¿Amar?

¿Amar = estar enamorado? ¿Amar es abandonarse y confiar? ¿Amar es compartir las riendas de tu vida? ¿Amar a todo y a todos, o sólo exclusivamente a un alguien? ¿Amar: eterno o fugaz? ¿Amar con el tiempo o en el tiempo? ¿Amar y miedo? ¿Amar y pánico? ¿Amar necesario? ¿Amar imposible ahora? ¿Amar o ser amado? ¿Amar sencillo? ¿Amar y/o Amor?

2 comentarios:

Amando, con miedo. dijo...

¿Amor? Es tan amplio...
¿Amar? Lo hago mucho, pero duele.
¿Ser amado? Me da miedo.
¿Estar enamorado? Hace mucho que no y lo echo de menos.

Extraño su sonrisa, sus besos, su forma de bailar y cogerme de la mano, sus palabras, una copa a medias, una mitad cubierta, vivir sin miedo sabiendo a un alguien ahí, los momentos, las noches con estrellas, los mensajes invisibles, un amanecer lleno de arrugas y cosquillas...

Ser romántico y pensar en un cuento de príncipes y princesas azules no ayuda. Soy joven quizá cambie y me abra. Pero... ¿Y si no?

Quiero que me quieran y también tal vez que me amen y salga algo bonito. Lo necesito, aunque me empeñe en decir que no.

*)lúa dijo...

Cuando dos vidas confluyen a veces porque no queda otro remedio; a veces porque en las bifurcaciones de caminos de que la vida se compone dos destinos se encuentran sin más, de repente; en ocasiones porque han estado toda la vida caminando juntas y de repente, sin más explicaciones, de forma paralela dos vidas alzan la mirada y son capaces de verse...
Cuántas veces nos habremos preguntado, cuando nos enfadamos con aquellas personas con las que convivimos constantemente, qué es aquello que nos lleva, al final de todo (del enfado, de los días, de las rutinas, cotidianeidades...e incluso tras la muerte) a querer de forma cuasi imperativa. A no poder practicamente ni plantearte si amas o no a esas personas. Sabes que va implícito en que son ellas (como mucho, en ciertas ocasiones, puedes pensar que sientes rabia...pero justamente por ese amor).
Sobre el amor qúe se encuentra...qué decir de él, pocas veces sucede en la vida y cuando ocurre puede darse en muchas y muy variadas circunstancias, así como desarrollarse de muy diversas maneras: como amistad duradera, como amistad pasajera, como amor platónico o como amor correspondido; es difícil que dos vidas se encuentren en un mismo momento, un mismo instante porque eso quiere decir que las dos bajan por un camino que posee la misma pendiente (la misma inclinación), lo cual significa que quedarán paradas en el mismo instante y que, seguramente, sentirán cosas muy parecidas al quedar quietas bajo las mismas circunstancias. Arduo y complicado es el asunto; muchas veces pensamos que encontramos y lo que ocurre es que vamos buscando y vemos imitaciones del verdadero encuentro en muchas situaciones que nos vienen dadas; sin embargo vamos aprendiendo, ya no digo a desdeñar ilusiones falsas, sino a alimentarnos de ilusiones sanamente efímeras que pueden irnos dando pistas de cómo será el sentimiento que haya de nacer si en algún momento se produce tal encuentro. No podemos permitirnos el lujo de ir desilusionándonos por ilusiones que no han pasado de ser sueños revoltosos.
Además, somos conscientes que no sólo el amor romántico nace de este tipo de encuentros; los amigos emergen, aunque quizá estemos menos atentos a ello, de esta misma manera; aunque sean amores diferentes. Por eso hablo de amores largos, amores cortos...las amistades a veces también son así, y es que como dije al principio, la vida, no es más que un árbol de ramas desordenadas, un entramado de caminos que a momentos coinciden con otras sendas procedentes de otras vidas; cuando estas sendas tienden a ser largas, las amistades también lo serán porque el andar juntos/as habrá de ser largo y el conocimiento hacia la otra persona terminará por transformarse, en la mayoría de los casos, en querer (si no fuera así, ya se encargarían los caminos de dividirse de forma autónoma). A veces las sendas son más cortas y las amistades parece que también han de serlo por ello, sin embargo no son menos valiosas por este motivo, ni menos intensas...la amistad se mide en el grado en que una persona sea capaz de querer y comprender a la otra, así como de "sanamente" necesitarla y escucharla en sus malos momentos (y buenos también).
Y qué hablar sobre ese otro tipo de amor, extraño sin duda alguna, en el que dos vidas caminan juntas desde siempre y al alzar la vista la una hacia la otra se encuentran y ven el amor...o esa clase de amor que en el trecho de camino que ya habían dejado atrás no habían logrado esclarecer, quizá porque no existía. Quizá se explique por lo que ya comenté anteriormente del conocimiento hacia las personas, quizá porque de repente a la vida la da por reflexionar sobre el amor y ver en ciertas cosas formas que antes no veía...o se negaba a ver...quizá porque a cada tramo el camino que se va avanzando surgen necesidades que esa vida paralela pueda suplir si confluye con la otra...y forman sólo una.
En fin, que para otro día el amor y el miedo, que por hoy ya me he explayado bastante. Besos y pásalo muy bien duendecilla.