domingo, 11 de febrero de 2007

Finde de matrícula.

Sábado a la mañana.
Una lunera puntual y una niña verde que se duerme y llega tarde. Viajamos hasta Alejandría en busca de tesoros algunos antojadizos, otros necesarios. Padarita a desayunar y contarnos cositas: uno, dos, tres... ¡mil! Mucha risa y pocas explicaciones, que sobran. Seguimos en busca de música y más libros. La Hora Azul me espera en una estantería preciosa, no encuentro El Hilo de la Vida; pero a cambio, y en una venada, me llevo a Olga Román a casa en forma redondita y brillante.


Sábado a la tarde.
Surgen los primeros esbozos de lo que será mi última práctica de una asignatura que me ha chiflado. Mucho de visual y algún verso que se escapa. Tarde descansada pero intensa, dedicada a las cosas que más me gustan. Cómo se nota que hemos terminado, ¿eh?


Sábado a la noche.
La Curva de la felicidad en Calderón contada por 4 tipos buenísimos con los que me he llevado grata sorpresa. Una no - tapita con el grupete, que ya tenía yo ganas de veros y un abrazo de tata que me gritaba bonito un "te echo de menos". Una cerve y mucha discusión entretenida. Entre El Penicilino para las heridas y dos botellas de tostadillo a repartir entre 7, nacen las lenguas sueltas y las conversaciones - entre tres - de estrujar por dentro a ver qué sale. Algunos ninjas y un Samu al que se me olvidó felicitar a tiempo; una Rocío a la gallega tan saltarina como siempre y un MMS con rinconcito vetustense firmado por Capi. Mucho chiste malo pero la serenidad de poder disfrutar SIN PRISA de los ratos, sin mirar el reloj, porque no hay que madrugar para estudiar, señores. De eso, de momento, ya no.


Domingo.
Resacosamente dulce en pijama esperando que alguien venga a visitarme. Fotos, comments in & out y cafés pendientes: Anira, que no se me olvida. Proyectos iniciados y otros sólo en la cabeza. Miércoles con horas que arreglar. Planteándome seriamente volver a tener un currele porque la pela se termina y así no se puede. Ganas de empezar mañana y de seguir armándola. Más seguridad y menos tontería. Punto y seguido, de eso se trata. No sé cómo irán las notas que me quedan por saber, pero desde luego estos dos días han sido de matrícula de honor. Sois geniales. Beso a todos!
Duenda.

6 comentarios:

Anira dijo...

acepto el cambio cafe por un batidote de esos jejeje

Duenda dijo...

Anira: MMmmm... ¡es que menuda pinta! jajaja... Te llamo, te llamo. ¡Mua!

Idur.

pindongo dijo...

¡Qué opinta tiene el desayuno ese por dios!

Shinobi dijo...

Enhorabuena por la matrícula.

Yo, en cambio, pese a la fiesta, y el ruido, y el humo, y los amigos, y la siguiente noche, y las esrellas, y la luna, he tenido que jugar al doble fondo, y hacer como los libros baratos para magos: demasiado teatro, muy poca magia.

Mal escenario el mundo cuando no hay aplausos.

Y peor cuando eres el único que no es espectador.

Un beso.

Duenda dijo...

Pindongo: ¿verdad que sí? jajaja... Pues anda que los batidos de Anira no se quedan atrás... ¡Creo que la he engañado para que me invite a uno! Yo pongo las ganas. ¿Por qué no te vienes? Sería divertidísimo...

Shinobi: Algunos libros baratos son buenos, no creas, sólo hay que saber escoger muy bien. Los aplausos no hay q esperarlos, llegan cuando tienen que llegar: como ocurre con casi todo. De todas formas, aplaude tú, para hacer entrenido el entreacto. Recojo el beso.

¡Buena noche a to2!
Duenda.

aralia* dijo...

Sí, estaba muy rico, la verdad...


Para mi fue un fin de semana de encantos y desencantos (Russel a tí no te quiero), fin de semana de estrés y de nervios, fin de semana de muchas risas y también de lágrimas, unas más bonitas y otras más feas, ya sabes que yo tengo de todos los tipos.

Pero con buena compañia y estupendas visitas.

Muchas gracias a todos por cuidarme tan bien!

Un beso duendanieves;

aralita*