jueves, 26 de julio de 2007

De Santander.



XXIII Encuentro sobre la edición: curso, congreso, libros, editores, escritores, empresarios, sillas de auditorio, un salón elegantísimo, traductores simultáneos, un palacio, desayunos carísimos, color almodóvar, playita, acreditación, trolebús, cena de gala, club marítimo, el ministro de cultura, discursos, Juan José Millás, elcortinglés, Jane Fredman, eimesson, Álvaro Pombo, jajaja, Asteroide, entendible, placita de copas, estudiantes, helado de fromage, zapatillas con agujeros, maquillaje improvisado, contactos, pijadas, nuevas tecnologías, vagón de casimetro. Y más cosas. El año que viene más y mejor, claro. Pero en condición de... e.
;-) d.

9 comentarios:

Duenda. dijo...

- ¿sois estudiantes?
- no, señora: trapecistas.

jajaja.
d.

Anónimo dijo...

Que poca gente te comenta... ¿has censurado a todos? juas!!! Lamentable, si que encajas bien las críticas... disfruta de tu supermegaguachi-blog, que escribes muy bien y tienes mucho futuro.

Duenda. dijo...

No, sólo te censuro a tí por tocapelotas. No pienso excusarme de ninguna de las cosas que dices, pero mi blog es mi casa y yo y SOLO YO decido quién se queda y a quien no quiero tener dentro, estaría bueno.

No criticas, juzgas; que es distinto. Sigue tocando los huevos, me da bastante lo mismo. No me importas, no me conoces. Eso sí, cuidadito con la ironía.

d.

Anónimo dijo...

Veamos, punto por punto:
― No, sólo te censuro a tí por tocapelotas imbécil.
No he hecho alusiones personales en ninguno de mis comentarios. Puede que sea un tocapelotas imbécil, es probable, pero el insulto en un recurso de los que no tienen otros recursos. Para tu público: en los mensajes que me han censurado no había ninguna referencia personal.
― No pienso excusarme de ninguna de las cosas que dices, pero mi blog es mi casa y yo y SOLO YO decido quién se queda y a quien no quiero tener dentro.
¿Y quién te ha pedido a ti que te excuses? El problema de publicar, como bien dije en uno de mis comentarios censurados, es que te pueden criticar. Si no tienes la madurez suficiente ―y no me refiero a tu persona, sino a tus escritos― y no quieres recibir una crítica de verdad, entonces inhabilita los comentarios o cierra el blog a quién a ti te interese. Yo solo ejercí un derecho.
― No criticas, juzgas; que es distinto.
Y tú me has insultado, más razón tendría yo que tú para decirte algo así. Para la tu público: en uno de mis comentarios (en total fueron 2) hable sobre la falta de determinantes o la falta de conjugación verbal, además de otras alusiones única y exclusivamente a los escritos aquí publicados.
― Sigue tocando los huevos, me da bastante lo mismo.
Ya veo que te da igual…
― No me importas, no me conoces.
Bien entenderás que al descubrir tu blog a través de “siguiente blog” sienta algo muy parecido por ti.
Buenas noches hasta mañana, los niños y los lunis nos vamos a la cama.
Pd.: ¿Te imaginas que soy un escritor? ;)

Duenda. dijo...

Me disculpo por las alusiones personales. Y sí haces referencias personales, indirectamente, pero las haces, vaya que sí. Es mucho peor tu sarcasmo hiriente que mi impulso diciéndote tocapelotas imbécil.

No tengo la madurez suficiente, no señor, soy consciente; pero no por eso voy a dejar de escribir. Hay formas y formas de decir las cosas y las tuyas, desde el principio, no me gustaron, por lo que no tengo que darte cabida en mi blog si yo no quiero, obviamente. Así que seguiré borrando TUS comentarios si lo creo oportuno. Aunque espero no encontrarme más comentarios tuyos, porque este es un lugar donde sentirse agusto y contigo es complicado y bastante incómodo. Y no por lo que dices, sino por cómo. Me resulta violento tu tonito.

¿Y a mí qué me importa si eres escritor? No iba a cambiar mi forma de ver las cosas. ¿O es que acaso los escritores son seres de otro planeta? No sé por qué entras aquí pero al menos provoco reacciones, aunque sean negativas y eso por sí mismo es bastante interesante.

Si tienes blog, pon un link: igualdad de condiciones y yo podría opinar sobre tus escritos.

d.

Anónimo dijo...

¡Guau! Si que te das prisa en responder. Me estoy poniendo tontorrón con esta conversación. Repito el sistema de aclaración por alusiones:
― No tengo la madurez suficiente, no señor, soy consciente; pero no por eso voy a dejar de escribir.
¿Te he dicho algo referente a tu inclinación a la escritura? Por deferencia a nuestros lectores… venga… confiesa.
― Hay formas y formas de decir las cosas y las tuyas, desde el principio, no me gustaron, por lo que no tengo que darte cabida en mi blog si yo no quiero, obviamente.
Me parece chachi. Pero tampoco puedes hacer que la gente se comporte, hable o escriba a tu gusto. Soy rebelde porque el mundo me ha hecho así.
― ¿Y a mí qué me importa si eres escritor? No iba a cambiar mi forma de ver las cosas.
Veo que no lo has pillado… ¡que lo que se publica tiene un público potencialmente total! Ainssss.
― ¿O es que acaso los escritores son seres de otro planeta?
Pues va a ser que no, pero entonces… ¿por qué te comportas como si tú lo fueras? ―aquí podría ir otro consejo literario, pero aún no, todo llega―.
― No sé por qué entras aquí pero al menos provoco reacciones, aunque sean negativas y eso por sí mismo es bastante interesante.
Aquí te respondes tú solita: “Aunque espero no encontrarme más comentarios tuyos, porque este es un lugar donde sentirse agusto y contigo es complicado y bastante incómodo. Y no por lo que dices, sino por cómo. Me resulta violento tu tonito.”.
Lo siento, no tengo blog. Mi Super-agente-literario-86 me controla mucho en ese aspecto.
Dedico este comentario a mi familia, que siempre me ha apoyado; y a la vecina del 3º Izq.

Duenda. dijo...

Vale.

La cónica dijo...

Es curioso, vi a otro anónimo tocapelotas que iba de listo en el blog de un amigo. ¿Por qué van de anónimos? ¿No pueden ponerse un nombre, aunque el comentario sea anónimo? ¿tan esterilizadas tienen que ser las cuchilladas? ¿tan hirientes los comentarios de estilo? Se puede ser elegante escribiendo. Y comentando, criticando incluso, también se puede ser elegante.

Duenda. dijo...

Pienso como tú, pero bueno: tiene que haber de todo. También está bien que dén cañita de vez en cuando.

d.