martes, 7 de noviembre de 2006

Una cucharadita.

Aquí tiene. Para cuando apriete la nostalgia. Una cucharadita de esta mágica pócima y listo. Pero solo una cucharadita, que en exceso, ocurre que envenena.
Haga que dure.
Me encanta hablar contigo.
Duenda.
1. Esto es el anuncio de un jarabe-para-no-soñar.
2. Lea atentamente las indicaciones de uso: y cuidado con las contraindicaciones.
3. En caso de duda consulte a su música favorita.

4 comentarios:

Tembetá dijo...

Una cucharadita, que no una cucarachita. Una cucharadita de azul es lo que necesitamos de vez en cuando, aunque sea en forma de cucarachita que se escapa por encima de la mesa y cae al final de ésta como una tonta.

¡Pas! Bofetada y arriba de nuevo, gira sobre su caparazón y a seguir caminando. La vista un poco borrosa, pero en seguida se pasa.

Y nada, lo dicho, lo que sea pero en azul. Una botellita cerca para decorar y recordar cómo aliviar algunos pinchazos. Guay.

Un beso, Azulita.

Anónimo dijo...

veo que estás muy escritora... como continua todo con ese jarabe azul. besos naranjas.

Duenda dijo...

El jarabe azul está donde tiene que estar. Todo va, sin más. Estoy aprendiendo a sacarle todo el meollo a la vida, hasta de las cosas no - alegres ;-)

Ya entraremos en detalle muy pronto. Disfruta, Narazul. Que te queda poco.

Un abrazo.

Duenda.

Anónimo dijo...

Gracias, disfruto, ya lo creo que lo hago... y prontito.. pero casi falta un mes todavía... nos veremos... Abrazos