jueves, 10 de enero de 2008

¿Para qué has venido?

¿Para qué has venido a estas alturas de mi vida? No hay secretos de mi cuerpo en tus ojos. ¿Para qué has venido a estas alturas? No hay centímetros blancos de mi piel en tu boca. ¿Para qué has venido? No hay deseo de mis oscuridades en tus manos. Sólo de estas ascuas rescataremos una última dualidad incandescente, unas pocas brasas de pasión horizontal y alguna chispa de amor en mis arrugas. ¿Para qué?

Pasa y cierra la puerta. Ven.
No sé quién eres. Ven.
d.
imagen: sileno.

7 comentarios:

Damatómica dijo...

Que vas a entrar por la ventana que luego apague la luz y que me meta en la cama. ¿Crees que estoy loca o qué, no te conozco? NO insistas más o me convencerás...y apago las luces!!

Besitoss

Duenda. dijo...

No hables nunca con desconocidos. Folla siempre con desconocidos. De los otros, puedes enamorarte.

Qué alegría que hayas vuelto, evita.
d.

Naru dijo...

Jooo, que bonito. Se me ha caido una lágrima por la mejilla leyéndolo, me salen sentimientos y... no lo puedo evitar:)

Un besazo, pequeña

Duenda. dijo...

naru: habrá otros.
muá.
d.

Duenda. dijo...

naru: sentimientos, digo.
remuá.
d.

Mijel... dijo...

algo inquietante... lo de la pasión horizontal suena bien... aunque se queda corto. Me resulta inquietante, será mi estado de ánimo quizas, pero me resulta inquietante.

Vorna van Drakenberg dijo...

Cuando vienes, aún me dejo engañar por un sueño que tuve de niña. Y tú lo sabes. Te agrada el sueño porque te deja la puerta abierta, siempre abierta, rota, siempre rota. Vienes y vas. Y luego vienes otra vez. Y vuelvo a soñar... te quedarás. Y te vas. Pero volverás. En el siempre de la nunca.
O no.
Hasta que arregle la puerta.